PLATO
UNA LEYENDA
ENTRE DOS CAÑOS.
"El Caño de las Mujeres". ANTES DE LLEGAR A "PLATO VIEJO": en una publicación del historiador cesarence, Luis Carlos "El Tachi" Guerra, extraída de "Floresta de la Santa Iglesia Catedral de Santa Marta", libro escrito por José Nicolas de la Rosa, en el siglo XVIII, y publicado en el año 1820, aparecen varias poblaciones que tienen que ver con la fundación de Plato, Magdalena:
- Gongori
- San Pablo de Zárate
- Tetón
- La Isla de las Inmundicias
- Nuestra Señora de la Candelaria de la Plata
- Punta de Palma
- Guaimaral
- Tenerife
- Zambrano
En el año 1716, el Cacique de los Pintados, Martín de Amuscotegui, reúne a su comunidad en cabildo abierto para conocer y conservar la memoria de sus orígenes. Durante ese encuentro declaró un indígena de más de cien años, quien recordó cómo los Pintados habían salido de su antiguo asentamiento, ubicado tierra adentro, en el corazón de una extensa montaña. Según este testimonio, un cacique acompañado por ocho indígenas llegó hasta Tenerife para solicitar el bautismo de su comunidad y pidió la presencia del padre Francisco de Zura, doctrinero del pueblo de Gongorí, perteneciente a la comunidad religiosa franciscana. Zura, aceptó acompañarlos, llegó hasta la ranchería de los Pintados y comenzó su labor evangelizadora. Posteriormente intentó convencerlos de trasladarse a un lugar más cercano a las poblaciones bajo influencia española. Los Pintados aceptaron establecerse en una isla conocida como La Isla de las Inmundicias, ubicada en una ciénaga, donde construyeron sus ranchos y se inició la construcción de una iglesia. El sacerdote murió antes de poder celebrar misa allí. Más adelante continuó el proceso religioso y la comunidad terminó organizada en dos pueblos con sus respectivas iglesias. Esos dos pueblos Pintados son:
- San Pablo de Zárate
- Nuestra Señora de la Candelaria de la Plata
Traslados de pueblos indígeneas: desde 1540, empezaron los desplazamientos de indígenas en la región. Entre los años 1743 y 1744, el Corregidor Francisco Ignacio de Acosta recibió instrucciones para reunir diferentes parcialidades indígenas de la jurisdicción de Tenerife. Entre ellas aparecen El Plato y Zárate, junto con Punta de Palma, Zambrano, Guaymaral y otras poblaciones. Posteriormente, los indígenas de El Plato y Zárate fueron trasladados a Tetón, en la otra ribera del Río Magdalena. Para 1749 ya estaban congregados en el pueblo de Nuestra Señora de la Candelaria del Tetón, y en 1752 aparecen registrados allí 90 tributarios y 432 personas. Tetón, hijo del Cacique Zárate. Como es conocido el Cacique Zárate (ubicado en el sitio cenagozo Zárate), tuvo varios hijos entre ellos los siguientes:
- "Cerro Grande" (hijo mayor del Cacique Zárate).
- "Plato Viejo".
- "Tetón".
- "Buena Vista".
- "Betsaida".
- "Punta Gorda".
Todos esos hijos del Cacique Mayor, se ubicaron en un puerto de la gran Ciénaga de Zárate, identificado cada puerto o pueblo, con los nombres de ellos. El único hijo del Cacique Zárate que se trasladó y fundó una población en la otra ribera del Río Magdalena, fue Tetón (actual Departamento de Bolívar).
Sistema cenagoso
Plato, Magdalena.
"PLATO VIEJO": los Chimila, por diversos motivos (unos dicen que por la presión de los españoles, otros manifiestan que en busca del comercio con el Río Magdalena), se ubicaron sobre "El Caño de las Mujeres" (orilla contraria donde se levanta el actual Plato), y en el puerto de ese caño, fundaron “Plato Viejo”, nombre en honor a uno de los hijos del Cacique Zárate. Ese nombre del indígena Plato, se cree que provine del utensilio que utilizaban para digerir las comidas, platones que fabricaban de madera. De modo que esa rareza de utensilios motivó a los conquistadores españoles a llamarlos de esa manera.
"El Caño de las Mujeres".
"EL CAÑO DE LAS MUJERES": en su recorrido histórico, los indígenas Chimila, se ubicaron sobre el llamado "Caño de las Mujeres", en la ribera del Río Magdalena, y allí desarrollaron sus labranzas agrícolas y pesqueras. Nombre de ese caño en honor a las mujeres que allí frecuentaban lavar y bañarse desnudas, a las cuales muchos plateños les "cogían punta". Precisamente en "El Caño de las Mujeres", en la década de 1940, nació la leyenda del hombre que se volvió caimán, y uno de los coge punta a mujeres desnudas fue el protagonista de la leyenda, Saúl Montenegro.
Ubicación de "El Caño de las Mujeres": "El Caño de las Mujeres", se encuentra en el barrio "Culebra", también llamado San Rafael; es la razón por la cual en ese sector, se encuentra el monumento de la mitología plateña. Caño leyenda que está en frente de la actual población de Plato, conectado con la dinámica hídrica del Río Magdalena, y los caños cercanos que surten el complejo cenagoso de la región (como Zárate, Pajalito, Malibú, Veladero y Ciénaga Plato Viejo). Zona Suroccidental del Magdalena, en inmediaciones del casco urbano de Plato, Sur cabecera municipal. Cuenca baja del Río Magdalena, sobre su margen derecha, en la llanura de inundación que se encuentra entre el río y el complejo cenagoso antes mencionado. De modo que "El Caño de las Mujeres", es un brazo paralelo a los playones de Punta de Palma y Lomas de Guaymaral. Un conocedor del tema el señor Julio Cesar Cogollo Ospino, quien además es parte de la Asociación de los Playones de Plato, sobre los playones de Plato, Magdalena, manifiesta lo siguiente:
- “Los Playones de Punta de Palma y Lomas de Guaymaral, según el título respectivo expedido por el Teniente Coronel Don Juan Toribio de Herrera y Leyva Gobernador de la Provincia de Santa Marta y subdelegado del Rey de España como Juez Privativo de Tierra en la mencionada provincia, en el año 1775 consta de 36 caballerías 37 fanegadas dos almudes y dos quintos de almud".
"PUERTO JABONAL": Es tan mitológico Plato, Magdalena, que hay otro caño cercano a la población, llamado “Puerto Jabonal”, antaño zona montañosa, donde se bañaban los hombres, sector ubicado entre "El Caño de las Mujeres" y el Río Magdalena. Bautizado "Puerto Jabonal", porque cuando llueve el barro amarillo parece un jabón, convertido en un verdadero resbaladero, muy díficil para caminar. En la historia que escribió Virgilio Di Filippo en el año 1944, se expresa así:
- "En el Puerto Jabonal aparecía un hombre caimán".
Se entiende que Sául Montenegro, allí se escondía, porque para principios de siglo XX, conservaba el lugar el sistema montañoso.
Encuentro
sisterma cenagoso
del "Caño de las Mujeres"
con el Río Magdalena.
LOS CAÑOS Y LA LEYENDA DEL CAIMÁN PLATEÑO: en su historia o leyenda escrita en 1944, cuenta Virgilio Di Filippo, que Saúl Montenegro y otros plateños, tenían una enfermiza afición por apreciar los cuerpos desnudos de lavanderas y bañistas que visitaban "El Caño de las Mujeres", de modo que por esa mala costumbre de visitar el memcionado caño, las mujeres denuncian ante las autoridades que los hombres las espían en sus actividades diarias. Ante esta queja, el Alcalde Municipal dicta un Decreto por el cual se prohíbe a los varones visitar o bañarse en "El Caño de las Mujeres". Es cuando Saúl Montenegro se decepciona, que de inmediato empieza a meditar de que manera puede continuar visitando el sitio para apreciar lo que se ha convertido para él en una obsesión y pasión. Fue cuando buscó el brebaje para transformarse en caimán y con esta metamorfosis, poder ver a las bellas plateñas desnudas.
Saúl Montenegro en el día: Así es como Saúl Montenegro, comienza a disfrutar de placenteros recorridos por "El Caño de las Mujeres", convertido en caimán, confundiéndose en el día con la espesa vegetación, a tal punto que hace intempestivas apariciones, crea pánico entre las desnudas bañistas, que despavoridas corren hacia el pueblo tal como Dios las trajo al mundo.
"El Caño de las Mujeres".
Saúl Montenegro en la noche: llegada la noche, Saul Montenegro, se oculta en "Puerto Jabonal", donde lo espera "Mingo" Padilla, el inseparable compañero, única persona que conoce su secreto y quien es el encargado de rociarle los líquidos. Cierto día, la mala suerte quiso que "Mingo" Padilla, atacado por una altísima fiebre palúdica, no pudiera acompañarle lo que le obliga a contarle su secreto a "El Negro" Juan, e invitarlo a que viva con él su apasionante aventura, al tenor de unas buenas botellas con ron.
La dormida de su compinche: Ese día, como de costumbre, "El Negro" Juan, rocía el líquido rojizo en el cuerpo de Saúl Montenegro, quién se lanza a las aguas del Río Magdalena convertido en caimán. Después de disfrutar del espectáculo nudista, regresa ya entrando la noche a "Puerto Jabonal", donde lo esperaba su amigo Juan, quien se encuentra adormilado por efectos de la larga espera y efectos del ron. "El Negro" Juan, al ver emerger de las aguas del río a Saúl Montenegro, y pararse frente a él, convertido en enorme saurio, es tal la impresión que recibe, que de sus temblorosas manos cae la botella que contiene el líquido blanco y que es la última que le queda a Saúl Montenegro, chocando contra las rocas y rompiéndose en mil pedazos, alcanzando a caerle apenas unas gotas en la trompa del caimán lo que le hizo recobrar su rostro de hombre (quedó para siempre vuelto caimán).
Consuelo de madre: por más que su madre, Manuela Aguilar, quien indaga sobre lo que le sucede a su hijo Saúl Montenegro, le va a consolar por las noches en "Puerto Jabonal", llevándole comida como queso, pan y hasta botellas con ron. Saúl Montenegro, se desespera cada día más, ante lo cual la madre resuelve viajar hasta la Alta Guajira en busca del "Gran Piacha", para que le prepare el brebaje de la botella blanca que le devolviera su forma humana. No encontró al indígena curador, y Saúl Montenegro, quedó para siempre con la metamorfosis del caimán.
Virgilio Di Filippo: Virgilio Di Filippo, partidista conservador, era oriundo de Cerro San Antonio Magdalena y como Secretario del Juzgado Municipal llegó a Plato en 1927. Fue abogado, periodista, escritor, compositor, organista, sacristán y organizador de las fiestas religiosas de la iglesia de Plato. Se casó en esta población con la profesora Clara Luz Alfaro De León, lugar donde murió. Como buen escritor recogió de la tradición popular relatos de pescadores, quienes contaban la historia del hombre caimán, animal totémico de los Chimilas. Con base en esos chismes pueblerinos, Virgilio Di Filippo, hizo una serie de crónicas periodísticas, donde relata extraordinario acontecimiento en la década de 1940, en el diario La Prensa de Barranquilla.