miércoles, 11 de febrero de 2026

SIMÓN  BOLÍVAR
Y  LA  MÚSICA.

DE MADRE AMANTE DE LA MÚSICA: El Libertador Simón Bolívar, de niño le gustaba escuchar el canto de los negros, pero el gusto al baile y a la música le nació de su madre Doña María de la Concepción Palacios, quien era flautista y amante de las artes. Simón Bolívar fue un apasionado de la música formal, sus ritmos favoritos fueron la danza y la contradanza española. El francés Voltaire, era el autor preferido de Simón Bolívar, El Libertador cargaba en su memoria muchos pasajes de su obra, tanto en prosa como en verso.  
El Libertador bailando.

TESTIMONIOS SOBRE EL VALOR DE LA MÚSICA EN LA VIDA DE BOLÍVAR: Sobre música y baile, Simón Bolívar manifestó lo siguiente:
- “Siempre he preferido el vals y hasta locuras he hecho, bailando de seguido horas enteras, cuando me ha tocado en suerte una buena pareja.

El musicólogo venezolano José Peñín, sobre el particular manifiesta:
- “Bolívar, fue un experto en bailar el vals vapor, música muy de moda para ese momento en Venezuela. Precisamente los ejércitos bolivarianos fueron los grandes difusores de este género por la Cordillera Andina bajo la denominación de pasillo, o pasito, por la morisqueta o pasito corto que hacían los bailarines sobre el segundo tiempo del compás.

En carta a su sobrino Fernando Bolívar, El Libertador le dice:
- “La fiesta de la Trinidad es tradicional en mi familia y por tanto debe celebrarse, cueste lo que cueste….La fiesta de la Trinidad que se haga todos los años, con la misma decencia que se ha acostumbrado antes.

En otra carta escrita al profesor de su sobrino Fernando Bolívar, El Libertador le manifiesta:
- “El baile que es la poesía del movimiento y que da la gracia y la soltura a la persona, a la vez que es un ejercicio higiénico en climas templados, deberá practicarlos si es de su agrado.

El 21 de julio del año 1825 Simón Bolívar, le escribió al poeta ecuatoriano, José Joaquín Olmedo lo siguiente:

- “Querido amigo mío: hace muy pocos días recibí en el camino dos cartas de Usted y un poema. Las cartas son de un político y un poeta, pero el poema es de un Apolo…….Se toma la libertad de hacerme poeta sin yo serlo, ni haber pedido mi consentimiento……Usted debió haber borrado muchos versos que yo encuentro prosaicos y vulgares: o yo no tengo oído musical, o son renglones oratorios.

El 17 de noviembre del año 1826 el padre y fundador de la música en Bogotá Juan Antonio de Velasco, colaboró a varios artistas de procedencia venezolana, en un concierto ofrecido en honor de Bolívar, quien por entonces acababa de llegar de Lima.

El poeta colombiano López de Meza, sobre Bolívar manifestó:
- “Era más que todo un poeta, en sus obras fluye la imaginación con cierto estilo romántico.

RITMOS
DE LA INDEPENDENCIA.
Música de la época.

ENTRE LOS RITMOS DE LA INDEPENDENCIA ENCONTRAMOS: El vals, la contradanza española, los minués, el bambuco, paso-doble, aires de dirección inglesa, la polka, las canciones populares, la danza y las marchas. La mayoría de la música era de corte marcial, con honores y aires a la libertad; interpretada con tambores, marimbas, cornetas, tiples, guitarras y flautas.
El Libertador bailando.

CONTRADANZAS: Se destacan “Del Aire”, “Del Avestruz”, “La Vencedora” y “La Libertadora”. La contradanza “La Vencedora”, fue interpretada a las 4 de la tarde del 7 de agosto de 1819 en el puente de Boyacá, ejecutada por seis músicos que dirigía el Coronel José María Cancino; este músico-soldado, fue alférez en la guerra de la independencia y director de banda en las campañas libertadoras. La contradanza “La Libertadora”, fue compuesta especialmente para la entrada triunfante de Bolívar a Bogotá, después de la Batalla de Boyacá; a partir de esa fecha comenzó un florecimiento artístico en Bogotá, ya que el edecán de Simón Bolívar, el venezolano José de Asturias, estableció en su casa la costumbre de ejecutar cuartetos de cuerdas o cuartetos de cámara. 
Contradanza "La Libertadora" en Santa Marta: El Libertador Simón Bolívar, escuchó la obra “La Libertadora” en su lecho de enfermo en la Quinta San Pedro Alejandrino, de igual manera fue interpretada durante su funeral por la banda militar de Santa Marta, en diciembre del año 1830.
BAMBUCOS: Algunas son: “Las Cornetas”, “La Guaneña”, “El Aguacerito”. El bambuco “La Guaneña”, lo entonaron los soldados libertadores al momento de entrar a la Batalla de Ayacucho en 1824. El bambuco “El Aguacerito”, frecuentemente Bolívar lo escuchaba en el Palacio de San Carlos.
El Libertador 
y Manuelita.

POLKAS: Se destaca “La Trinitaria”, composición anónima que Bolívar, llevaba siempre en su equipaje para ser interpretada y bailada en los festejos en su honor, una de sus piezas de baile predilecta.
GENERAL MARIANO MONTILLA, ORDENA LA COMPOSICIÓN DE LA MARCHA FÚNEBRE: El 17 de Diciembre del año 1830, murió en Santa Marta el Libertador Simón Bolívar, episodio que dejó huella en la música colombiana; ya que el General Mariano Montilla, Comandante General del Departamento del Magdalena, encargó al profesor francés Francisco Sieyes, quien dirigía una de las bandas de música existentes en la ciudad, la elaboración de una Marcha Fúnebre, que debía estrenarse en el sepelio del Libertador. Pieza musical que se estrenó en el desfile funerario a las cinco de la tarde del 20 de diciembre del año 1830, precedido por los caballos del difunto Libertador.  Al igual marchaba una compañía del Batallón Pichincha, el Gobernador de la Provincia, magistrados y ciudadanos de Santa Marta y el cadáver del Libertador vestido con insignia militar y conducido por dos generales, dos coroneles y dos comandantes. Desde la casa en que estaba depositado el cadáver del Libertador hasta la puerta de la Catedral, se escuchó la Marcha Fúnebre tocada por la banda de música del profesor Francisco Sieyes y el canto fúnebre de los sacerdotes de la religión.
Baile en la Independencia.

RESCATE DE LA MARCHA FÚNEBRE: Fue el historiador y músico José Crisóstamo Alarcón, quien no permitió que la música de esta obra se perdiera ya que la partitura original se perdió. Alarcón que ejercía como maestro de teoría y piano en el Instituto Departamental de Música, consciente del peligro en que estaba la Marcha Fúnebre, entre 1890 y 1891 detectó a los sobrevivientes de la banda de Sieyes y reconstruyó la pieza con base en los testimonios de Luis Santrich y Luis Elías, quien en ese momento tenía 88 años de edad y era, junto con Juan de Dios Prado de Barranquilla, el último de aquellos músicos. Entonces en el año 1891 José Crisóstamo Alarcón, reproduce de memoria la Marcha Fúnebre, ante un Juez Municipal de Santa Marta, para que le certificara la veracidad de la obra musical.
UN SONETO PARA SIMÓN BOLÍVAR: El primero de diciembre del año 1830, a las siete y media de la noche desembarcó Simón Bolívar en Santa Marta, bastante delicado de salud. El 6 del mismo mes y año, yendo en coche con el Capitán de Milicias de la ciudad, Coronel Joaquín de Mier y Benítez, hacía la Quinta San Pedro Alejandrino, a una legua, al pasar por frente a la casa de Don Joaquín de Mier, este paró el coche para despedirse de su esposa Doña María Isabel Rovira y Dávila. Entonces ella seducida por el Padre de la Patria, le dijo a su marido en francés:
- “Espera un momento quiero conversar con el Libertador”.

Celoso De Mier le contesta a su esposa:
- “No ves que está enfermo”.

Simón Bolívar que hablaba el francés perfectamente, galante como siempre, observa a la bella mujer diciéndole:
- “Señora, aún me queda aliento para ir a besar a usted las manos”.

Doña María Isabel quedó tan anonadada que para prolongar la conversación con Simón Bolívar, cogió su coche y los acompañó también hasta la hacienda de su marido. La esposa de Don Joaquín de Mier recitó un soneto de un poeta norteamericano dedicado al hombre más grande de América:
- “Tenía la valentía del que lleva una espada
tenía la cortesía del que lleva una flor
y entrando en los salones arrojaba la espada
y entrando en los combates arrojaba la flor”.
QUEVEDO LE CANTA A SIMÓN BOLÍVAR: Ellie Anne Duque, especialista musicóloga colombiana, sobre el músico colombo-venezolano Nicolás Quevedo Rachadell (1803-1874), manifiesta que el repertorio del Maestro está en su mayor parte compuesto por piezas religiosas y danzas de salón, principalmente valses y contradanzas. Este compositor caraqueño, que hasta 1864 estuvo vinculado a la milicia, llegó a Bogotá en 1827, acompañando a Simón Bolívar, de quien era muy cercano. Además de ser profesor de diversos músicos locales, interpretó el violín en las veladas musicales que por entonces se organizaban en la capital de Colombia. Así mismo, amenizó las noches de los extenuantes viajes del ejército del Libertador.
VERSOS DE ANITA LENOIT: En el año 1827, nuevamente pasó Simón Bolívar, por las poblaciones ribereñas del Magdalena, en la embarcación de vapor identificada como “General Santander”, pero no se bajó, solo recordó con alegría los pasajes del pueblecito donde conoció a la hermosa francesa Anita Lenoit. Recordó que "La Madamita", como él la llamaba, en un francés exquisito, le recitó en diciembre del año 1812, el siguiente poema:
- "Quise traerte al alba,
unas rosas hermosas
más puse tantas de ellas
en mi traje apretado
que el nudo las contuvo
solamente un instante".
El 20 de enero del año 1830, Simón Bolívar renuncia al gobierno, agobiado por las discordias políticas. Ese discurso de renuncia se regó por todo el país, también se regó que el Libertador viajaba aguas abajo por el Río Magdalena, solo, sin su amante Manuelita Sáenz. Fue cuando Simón Bolívar, al pasar por Salamina Magdalena, le respondió el verso que Anita Lenoit, le había dedicado en el año 1812:
- "¡Oh río, mira!
el año ha terminado apenas
y cerca de tus ondas
que ella tanto quería
vengo a sentarme solo en tus arenas
donde la viste un día".

FAMOSOS BAILES.
 Pintura del Libertador
bailando con un hombre.

SIMÓN BOLÍVAR, BAILÓ CON UN HOMBRE: En octubre de 1825, Simón Bolívar llegó a la Villa Imperial del Potosí. Allí, prendado de la belleza de Joaquina Costa, decidió prolongar su estadía para celebrar el día de su santo, el 28 de octubre. La ciudad entera se engalanó con desfiles, fuegos artificiales y serenatas para honrar al Libertador. El día central, Bolívar asistió a misa y en la noche se celebró un fastuoso banquete en la Casa de la Moneda. Lo que marcó la velada fue un gesto de justicia social. El Libertador notó que las damas aristocráticas rehusaban bailar con el General José Laurencio Silva, llanero de tez oscura y héroe de Junín y Ayacucho. Entonces, interrumpió la orquesta, tomó de la mano a Silva y proclamó:
- “Señor José Laurencio Silva, prócer de la Independencia Americana… el Libertador se honra en bailar con tan distinguido personaje”.
La ovación fue unánime y, desde ese instante, las damas compitieron por danzar con el general venezolano. Aquel vals en Potosí no fue solo un baile, sino un acto de dignidad y reconocimiento a un soldado que encarnaba el espíritu igualitario de la gesta emancipadora.
El Libertador
y Manuelita .

BAILES EN ECUADOR: Simón Bolívar llegó triunfante, a Quito en junio de 1822 después de liberar a Venezuela y Colombia. Manuela Saénz fue encargada de colocarle una corona de laureles. Durante la noche, en el baile, Bolívar y Manuela se enamoraron y ella se convirtió desde entonces en compañera de luchas, consejera política y amante. Abandonó a su marido y acompañó a Bolívar en numerosas campañas.
En julio de 1822, la ciudad de Guayaquil obsequió un fastuoso baile a los generales Bolívar y San Martín. Bolívar, hechos los cumplimientos de estilo, se había entregado con juvenil ardor a los placeres del vals, una de sus fuertes pasiones. Con entusiasmo frenético conducía las parejas de uno a otro extremo del salón, haciendo gala de su admirable destreza en el arte de la divina Terpsicore, rindiendo a las más hábiles y resistentes bailarinas.
En Quito, en el Museo Bonilla Cortés, de la calle García Moreno 1334, entre Manabí y Olmedo, hay una placa exterior que dice:
- “En esta casa bailó Bolívar”.

En diciembre 3 de 1830, ocurrió la ultima carta de amor que Simón Bolívar desde la Casa de la Aduana, en Santa Marta le envío a Manuelita Sáenz en las postrimerías de su muerte.
- “El hielo de mis años se reanima con tus bondades. Y gracias, Tu amor da una vida que está expirando. Yo no puedo estar sin ti. No puedo privarme voluntariamente de mi Manuela. No tengo tanta fuerza como tú, para no verte. Apenas basta una inmensa distancia. Te veo, aunque lejos de ti. Ven, ven, ve luego. Tuyo del alma, Bolívar".

23 de noviembre de 1856, con casi 59 años, desterrada, inválida, en terrible miseria, MANUELA SÁENZ, fallece por epidemia de difteria en Paita (Perú). Lugar último de confinamiento como consecuencia del odio del bando antibolivariano y expulsión de Bogotá, a instancia de Francisco de Paula Santander.

FUENTES DE CONSULTA.

María Isabel Quintero: La música en tiempos de Bolívar y Santander; publicado en el portal de la Radio Nacional de Colombia, el 7 de agosto del año 2020.
Juana Salamanca Uribe: Música para la independencia; publicado en el portal de la Red Cultural del Banco de la República.

sábado, 7 de febrero de 2026

CANCIONES INSPIRADAS  
EN LOS ANDRES, MAGDALENA.
Hermanas Odilsa y Elides
Martínez Carrascal
rodeadas de sus hijos
en la finca El Mango, año 1963.

JULIO ERAZO: El compositor vallenato Julio Erazo, antes de la fundación de Pueblito, Los Andes, Magdalena, visitaba mucho esta región ya que era suegro de José María Martínez Rocha y compadre y concuñado de German Molina Castro. José María Martínez Rocha, era el propietario de la hacienda “La Independencia” y; German Molina Castro, con su padre Urbano Molina Solis, eran propietarios de las haciendas Flechadero, El Playón y El Mango. De manera que estando el compositor vallenato Julio Erazo en la mencionada región se inspiró en dos canciones de mucho éxito en el mercado musical: "El Caballo Pechichón", inmortalizada por el Rey Vallenato Alejo Durán y "Dorita", grabada por su propio autor Julio Erazo. En "El Caballo Pechichón", hacen mención de las haciendas Flechadero, El Playón y La Independencia, mientras que en la canción "Dorita", hacen mención de la hacienda "El Mango". Las tres primeras fincas mencionadas quedan en la parte Oriental del corregimiento Los Andes; la otra, o sea El Mango, está ubicada en la parte Occidental, exactamente en San José de Ballesteros o El Polvorín.
Matrimonio
Elides Martínez Carrascal
y Julio Erazo.

“EL CABALLO PECHICHÓN”.
Germán Molina Castro, fue el dueño del caballo “El Rosillo”, bestia que regaló a su concuñado Julio Erazo. De Modo que el afamado compositor al observar que era manso y consentido, se inspiró en el éxito vallenato grabado por Alejo Duran con el nombre de “El Caballo Pechichon”. Ocurrió como en ese entonces las distancias eran largas y de caminos malos, el caballo regalado nunca salió de la hacienda “El Mango”.
- "Tengo un caballo
que se llama El Pechichón
en él recorro toditica la montaña,
La Inteligencia, Flechadero y El Playón
cuando lo monto
se entusiasman las muchachas".

Cabe anotar que el Maestro Alejo Durán al grabar la pieza musical "El Caballo Pechichón", cambió el nombre de la finca La Independencia por La Inteligencia, asunto que se desconoce. En esa finca La Independencia se crió Elides Martínez Carrascal y su hermana Odilcia Martínez Carrascal. Elides, fue mujer del Maestro Julio Erazo y, Odilcia, mujer de Germán Molina Castro.
“DORITA”.
La otra canción de Julio Erazo se llama "Dorita", cuya letra cuenta:
- “Allá en El Mango yo me enamoré
de una muchacha que llegó a pasear
de hermoso cuerpo, de trigueña piel
y de un ardiente modo de mirar".

El Maestro Julio Erazo, conoció a Elides Martínez Carrascal, cuando la joven fue llevada a estudiar a Buenavista, cerca de San Sebastián, Magdalena y, debido a la fuerza del enamoramiento fue a parar a la finca La Independencia de propiedad de José María Martínez Rocha, padre de la agraciada jovencita. Es en esa finca La Independencia, en donde nace la amistad de Julio Erazo con Germán Molina Castro. Sobre este acontecimiento comenta el maestro Julio Erazo:
- “Mi compadre y concuñado German Molina Castro, lo visité varias veces en la finca El Mango la cual también sirvió de inspiración de mi canción: Dorita. Allá en El Mango yo me enamoré de una muchacha que llegó a pasear de hermoso cuerpo de trigueña piel y de un ardiente modo de mirar. Como era esbelta resaltaba más con insistencia la observaba bien y cada vez que la miraba yo, me la encontraba mirando también”.
Urbano Molina Solís.

“AGUAS NEGRAS”.
Esta canción fue grabada por Julio Erazo y sus Chimilas en Discos Tropical de Barranquilla, en donde el compositor nuevamente hace mención de las fincas, El Mango y El Playón.
Germán
Molina Castro.

PAREJA MATRIMONIAL.
El compositor Julio Erazo, conoció a Elides Martínez Carrascal, cuando la joven fue llevada a estudiar a Buenavista, cerca de San Sebastián, Magdalena y, debido a la fuerza del enamoramiento fue a parar a la finca "La Independencia" propiedad de José María Martínez Rocha, padre de la agraciada jovencita. En esa finca "La Independencia", ubicada en la región Pueblito, Los Andes, Magdalena, se crió Elides Martínez Carrascal y su hermana Odilcia Martínez Carrascal.
- Elides, fue mujer del Maestro Julio Erazo.
- Odilcia, fue mujer del plateño Germán Molina Castro, propietario de las haciendas "Flechadero", "El Playón" y "El Mango".

German Molina Castro, con su padre Urbano Molina Solis, en la década del sesenta, eran propietarios de las haciendas El Ecuador, Flechadero, El Playón y El Mango. Territorio colonizado por los campesinos, hoy día región de Pueblito, Los Andes, Magdalena.
Matrimonio
Elides Martínez Carrascal
y Julio Erazo.

lunes, 2 de febrero de 2026

LONGEVA
CON VIENTRE MUSICAL 
Benilda Ospino Altamar.

MATRIMONIO OSPINO ALTAMAR: Entonces tenemos que Felipe Santiago Ospino Moscote, nativo de Tenerife, Magdalena, músico y agricultor, en ese año de 1885, desmonta el terreno y construye la primera vivienda del recién fundado caserío La Perulera, casa que luego vendió a Fernando Liñán Aroca, convirtiendose en fundador principal de la población que después se llamaría Nueva Granada, Magdalena. Felipe Santiago Ospino Moscote, que tocaba y cantaba pajarito, se casó con María Altamar Barrios, y de esa unión nace la pajaritera:
- Benilda Esther Ospino Altamar.
Vereda El Totumo.

BENILDA OSPINO ALTAMAR.
Benilda Esther Ospino Altamar, nació en la vereda El Totumo, jurisdicción del municipio de Nueva Granada, Magdalena, el 28 diciembre de 1894, muriendo en El Díficil, Magdalena, el 28 diciembre del 2010, a la edad de 116 años. Dama supercentenaria que salió cantora y bailadora de pajarito como su padre, su edad fue validada por el Grupo de Investigación (GRG), en el año 2022.
28 diciembre del 2013
cuando Benilda Ospino Altamar
cumplió 113 años de edad en El Díficil.

MATRIMONIO DE BENILDA OSPINO ALTAMAR
1. A los 15 años (1909), se fue a vivir con su primera pareja Juvenal Díaz, de cuya unión nació su primer hijo el el reconocido compositor Buenaventura Díaz Ospino, autor de la famosa canción "El Grito Vagabundo".
2. Con Juan Ospino, tuvo de hijo al también músico Joselito Ospino Ospino, autor de la canción El Humanitario. Tuvo este matrimonio otra hija llamada Maria del Rosario Ospino Ospino, quien le parió al maestro Pacho Rada Batista, el rey vallenato 1993, Beto Rada Ospino.
3. Con el acordeonero Juan Evangelista Tapias Baena, tuvo seis hijos de los cuales nacieron músicos Juan Evangelista Tapia Ospino y Nicolás Antonio Tapia Ospino. Su otra hija Concepción Eloísa Tapia Ospino, es la madre de los músicos granadinos Félix Padilla Tapia y Plácido Padilla Tapia.
4. Con Concepción Romero, de esta unión nació un hijo llamado Juan de Dios Romero Ospino.
"Ventura"
Díaz Ospino

BUENAVENTURA DÍAZ OSPINO.
Del matrimonio entre Juvenal Díaz con Benilda Ospino Altamar, nació Buenaventura Díaz Ospino, al que llamaban "Ventura" y "El Ñato", mayor de 10 hermanos. Buenaventura Díaz Ospino, nació en Nueva Granada, Magdalena, en 1911; y murió en El Difícil, Magdalena, en el año 2005. Cuando tenía 15 años aprendió a tocar acordeón por medio de su cuñado el legendario Pacho Rada Batista, quien vivía en la finca "El Colegio" cerca de Nueva Granada, Magdalena, convirtiéndose en poco tiempo en gran músico al lado de su cuñado, y que casi siempre lo acompañaba donde Pacho Rada era contratado.
Debido a la deformación de la cara, producto de una cura casera en las fosas nasales con ácido fénico, que equivocadamente le untó su padre, se retiró de la vida artística. Por ello, con dolor en su alma compuso en el año 1944 la canción titulada, "El Grito Vagabundo", inspirada en su problema de salud, y sobre todo porque su mujer Francisca Solís lo abandonó. Sucede que en uno de los viajes que hizo Guillermo Buitrago a Plato, Magdalena, un compadre de Pacho Rada llamado Manuel Alfaro, le enseñó la canción al famoso guitarrista cienaguero. Le gustó tanto a Buitrago que el mismo día se aprendió el tema, y en el año de 1946 la grabó en el sello Fuentes de Cartagena, convirtiéndose desde entonces en súper éxito.
Joselito
Ospino Ospino.

JOSELITO.
José del Rosario Ospino Ospino, comunmente llamado "Joselito", oriundo de Nueva Granada, Magdalena, nació en el año 1920, en el hogar constituido entre Juan Evangelista Ospino Cáceres y Benilda Esther Ospino Altamar. Ganadero y compositor, que desde el año 1934, aprendió a tocar acordeón instruido por su cuñado Francisco Pacho Rada Batista, quién estaba casado con su hermana María Ospino Ospino. “Joselito” Ospino Ospino, es el verdadero autor de la famosa canción "El Humanitario", grabada por Calixto Ochoa en 1956, quien la firmó como de su autoría. De manera que “Joselito” Ospino Ospino, fallecido en El Difícil, Magdalena, en el año 2011, es el verdadero autor de la famosa canción "El Humanitario", grabada por Calixto Ochoa en 1956.
Benilda Ospino Altamar
con su hija María del Rosario Ospino Ospino.

MARÍA DEL ROSARIO OSPINO.
María del Rosario Ospino Ospino, hija de Benilda Esther Ospino Altamar, nació un 15 de abril del año 1918, y murió un primero de mayo del año 2022, en El Difícil, Magdalena, cuando contaba con 104 años de edad, y fue la esposa del juglar vallenato Francisco Pacho Rada Batista.
Nicolás Antonio y Juan Evangelista
Tapia Ospino con su madre Benilda.

EL COLEGIO DE PACHO RADA.
Tenía Pacho Rada Batista una finca ubicada en el actual municipio de Nueva Granada, antaño jurisdicción de Plato, Magdalena. Esa finca fue el lugar de hospedaje por muchos años, del matrimonio de María Ospino Ospino con Pacho Rada. La bautizaron El Colegio, porque para ese tiempo ya Pacho Rada tenía fama, y lo llamaban maestro del acordeón. Como maestro del acordeón, a la finca llegaban interesados en el aprendizaje del instrumento europeo. De esta manera de allí salieron sobresalientes discípulos como sus cuñados, hermanos de su mujer:
- Buenaventura Díaz Ospino (El Ñato).
- Joselito Ospino Ospino.
Otros discípulos, todos de Nueva Granada, Magdalena:
- Leonardo Núñez Álvarez.
- Juan Tapias Baena.
Tres hijos
de Juan E. Tapia Ospino.

JUAN EVANGELISTA TAPIA OSPINO.
Acordeonero y compositor granadino de las primeras décadas del siglo XX. Casado con Benilda Ospino Altamar, de cuya unión nacieron seis hijos:
- Concepción Eloísa Tapia Ospino.
- Marcelino Manuel Tapia Ospino.
- Felipe Santiago Tapia Ospino.
- Sebastián Gregorio Tapia Ospino.
- Juan Evangelista Tapia Ospino (Músico).
- Nicolás Antonio Tapia Ospino (Músico).

Juan Evangelista Tapia Baena, nacido en 1880, es el verdadero compositor de la canción “El Lorito Fino”, que grabara en el año de 1948, Abel Antonio Villa. Este gran maestro dejó una escuela musical en Nueva Granada, Magdalena, heredada por sus descendientes como: Félix Padilla Tapia, Plácido Padilla Tapia, Gregorio Padilla Ospino, José Tapia.