miércoles, 1 de abril de 2026

PATRONALES 
DE EL PIÑÓN, MAGDALENA
ANTES DEL FESTIVAL VALLENATO.
Cuando 
se hacían las corralejas
en la Plaza Principal.

FIESTAS PATRONALES DE ANTES: Antaño las fiestas de San Pedro Mártir de Verona en El Piñón, constituían un jolgorio regional. En ellas participaban de todos los rincones de la Costa Caribe, galleros, fonderas, beisbolistas, orquestas, toreros, caballistas, etc. Fueron muy famosas las cuerdas de gallos de la familia Zambrano y Caballero, en especial la de "El Mono" Zambrano, reconocido gallero de la región, que hasta canciones le inspiraron compositores vallenatos. Espectaculares corridas de toro y partidos de béisbol, el deporte en ese entonces de mayor difusión. Cabalgatas por las calles del pueblo, engalanados por la música de viento provenientes de la región sabanera. Las fondas con exquisitas comidas, juegos de azar y juegos pirotécnicos, convertían a la “Plaza la Libertad”, en un espectáculo de muchedumbre fiestera, sobre todo con la quema del castillo, el devenir de "La Vaca Loca" y la música de gaita y pajarito. Esteban Montaño Polo, el compositor de Tasajera Magdalena, hizo celebre una canción dedicada a la fondera piñonera "La Negra Carmen", con ese grito campesino:
- "Ay La Negra Carmen, viene de la montaña, viene en busca de los piñoneros".
Casa 
de Los Hermanos Martelo.

LLEGÓ EL FESTIVAL VALLENATO.
Llegó abril del año 1968, fue cuando los músicos, los galleros y ganaderos, empezaron a interesarse por el Festival Vallenato en Valledupar. No solo el festival vallenato contribuyó al decaimiento de las fiestas patronales de El Piñón, sino también las continuas crecientes del Río Magdalena, que asustaron a los ganaderos del pueblo y de toda su comarca. De todas formas ahí sigue vivo el 29 de abril, día de San Pedro Mártir de Verona.
Pablo José Romo Romo, comenta al respecto: “Es cierto, creo que el festival vallenato, le quitó a nuestro pueblo protagonismo en sus fiestas. En El Piñón hicieron por los años 55. 56, la mejor gallera de la región. El Piñón, era centro de corridas de toros y peleas de gallos. Definitivamente las fechas se cruzaron (29 de abril) y no fueron más iguales a las de hoy”.
Antigua
Casa Cural.

JUGLARES EN EL PIÑÓN.
Antes de la apertura del Festival Vallenato en el año 1968, en las fiestas patronales de El Piñón, realizada todos los años en el mes de abril, en honor a San Pedro Mártir de Verona, desfilaron muchos juglares en la población, entre ellos Juancho Polo Valencia.

1. Nació Virgilio Rubén de la Hoz González, en el corregimiento de Bellavista, conocido como “Moya”, municipio de Concordia, Magdalena, el 9 de noviembre del año 1909 y fallecido en El Piñón, el 29 de junio de 1965. Estaba casado en esta población con la piñonera Olga Marina Blanquiceth de la Hoz, de cuyo matrimonio nacieron varios hijos músicos. Virgilio Rubén de la Hoz González, fue un agricultor y acordeonero, de la época de los juglares del vallenato, tan es así que Alejo Durán, cuando iba a El Piñón, se quedaba en su casa hasta por una semana ya que mantenían una buena amistad. Producto de estas parrandas, Alejo Durán tuvo un hijo con la piñonera Benilda de la Vega, llamado Gilberto Durán de la Vega, al que le decían "Durancito", por su gran parecido con su padre. En esta casa de parranda de juglares, se originó el famoso conjunto piñonero Los Primos de la Hoz, con el acordeón de Virgilio hijo.

2. Hubo otras casas parranderas en El Piñón, como la casa parrandera de Julián Medina. Otra era la del “Mono Pipón”. Parrandas eran famosas en la casa del gallero y ganadero “El Mono” Zambrano.

3. Posaba Juan Polo Valencia en esta población en casa del músico Cándido Tejada, esposo de Carmen Valencia. Cándido Tejada, fue un saxofonista y clarinetista, nacido en Campo de la Cruz Atlántico, padre del profesor y escritor Arnold Tejeda Valencia.
Pablo José Romo Romo, comenta al respecto: “Si señor todos esos juglares pasaron por El Piñón, en una casa parrandera de Julián Medina. Conocí en El Piñón a Juancho Polo, como a Andrés Landero, Luis Enrique Martínez, Alejo Duran, Abel Antonio Villa. Hacían grandes parrandas en la casa del “Mono Pipón”, quien vivía en una casa de las cuatro esquina, frente a José Arato. Vi a todos los viejos músicos vallenatos, Alejo Duran, Andrés Landero, Luis Enrique Martínez; se presentaban en esas fiestas, junto con los nuestros, Néstor Ariza, los De La Hoz, Los Cañate Orozco". 

3. Andrés Landero, no faltaba en las parrandas y fiestas patronales de El Piñón, siempre tomaba posada en la casa de Martina Cervantes, una fondera que hacía sus fritangas en la plaza principal al son de la cumbia, especialmente las que tocaba Andrés Landero. Martina Cervantes, tenía una cualidad folclórica: Se reía y orinaba bailando cumbia.
MASINGA
EN SANTA MARTA.
Masinga.

CONQUISTADORES DE MASINGA: a comienzos del año 1600, el Gobernador de la Provincia de Santa Marta Juan Guiral Velón, organizó una fuerza de 200 soldados bien armados, que enfrentaron a los aguerridos indígenas de la Nevada, entre ellos a los del pueblo de Santa Cruz de Masinga, quienes fueron derrotados y sus jefes condenados a muerte en los finales de ese mismo año. Masinga, era el nombre de un cacique de los Teyuna (Tayrona). Asevera el historiador samario Arturo Bermúdez Bermúdez, que hacia el año 1662, las imágenes de la Catedral de Santa Marta las llevaron a guardar a la iglesia de Masinga, para evitar que fueran robadas durante el saqueo de los piratas. De esta argumentación se desprende los años de historia que tiene esta iglesia enclavada en ese antaño caserío de la Sierra Nevada.
PALENQUE Y CURAS DOCTRINEROS.
- El 10 de septiembre del año 1699, en el informe que redactó el Provincial de la Orden Franciscana Antonio Chávez, al Presidente de la Real Audiencia, sobre la Provincia de Santa Marta, cuando se refiere al convento y la doctrina que atiende, manifesta que su jurisdicción cobija a la doctrina de Masinga y la de Mamatoco, poblaciones cerca de Santa Marta.
- El palenque de Santa Cruz de Masinga fue poblado en el año 1703, tenía como doctrinero al Fraile Andrés del Pico y Redín, sacerdote que incentivó la creación de varios palenques en la Sierra Nevada de Santa Marta. Ocurrió que el Franciscano Andrés de Pico y Redín, redujo a 52 negros cimarrones de un palenque de la Provincia de Ríohacha, organizándolos en Masinga, con la aprobación del Gobernador y del Obispo, quien lo nombró cura del nuevo pueblo. Dos años estuvieron reducidos en el nuevo pueblo los cimarrones, a quienes el Rey había concedido la libertad, pero luego volvieron al monte. Después de cuatro años habían muerto casi todos y, los sobrevivientes, dos matrimonios y cinco personas más, acabaron integrándose a su antiguo terruño. Es importante resaltar el papel jugado por el Franciscano Fray Andrés Pico y Redín por su trabajo con los negros cimarrones tanto en Santa Cruz de Masinga como en San Antonio de Guachaca.
LAS DOS MASINGA:
Hay un documento donde el misionero de Mamatoco Fray Lorenzo del Hoyo, afirma que de los ocho pueblos de indios: "Masinga la Grande", Masinguilla, (o Masinguilla la Chica), Choquencá, Mamatoco, Daunama, Corinca, Tamacá, y otros, han sido doctrinados desde un principio por la Orden religiosa de los Franciscanos, sin intervenir ninguna otra religión. Se le decía “Masinga la Grande”, para distinguirla del caserío de Masinguilla (la Chica). Palenque que cogió vida cuando los esclavos fugitivos lograron conformar poblados fortificados en lugares agrestes para establecer colonias agrícolas independientes de los amos españoles. Palenque activo en los siglos XVI y XVII.
Entrada a Masinga.
ENCOMIENDA.
- La Encomienda era una institución que consistía en la entrega de tierras e indios que vivían en ellas, a los conquistadores, en merito a sus servicios a la Corona Española. De 28 pueblos encomendados, existentes a finales del siglo XVII, solo sobrevivieron en la segunda mitad del siglo XVIII, Bonda, Masinga, Mamatoco, Gaira, Taganga y San Juan de la Ciénaga.
- Encomiendas de Masinguilla: en el año 1611, Masinguilla, otro pueblo cercano a Masinga, constituía una encomienda, por eso los historiadores hablan de “Masinga la Vieja o Masinga la Chica, atravesando el Cerro de la Campana”.
- Encomenderos de Masinga: en esta población oficiaba como encomendero en el año 1627, Juan De Mendoza, con 48 indios a su disposición. Antonio de Subiza, encomendero de Masinga, con residencia en Cartagena, compró la propiedad de la Quinta San Pedro Alejandrino, en remate público, la cual autorizó vender después, hecho que se cumplió el 11 de febrero del año 1654, cuando fue comprada por el Capitán Álvaro González Vega, en 2.000 pesos. Otro encomendero de Masinga fue Doña Magdalena De Adaro, con 80 indios, a su disposición. También Diego Giménez de Alarcón, encomendero de Santa Cruz de Masinga y regidor de Santa Marta.
- Rebelión de los indios de Masinga y Masinguilla: Una de las rebeliones indígenas ocurrió a finales del siglo XVI, cuando los Frailes y los conquistadores, trataron de prohibir las costumbres sexuales de los Tayrona. Por esta medida más de 20 mil indios tomaron las armas. Fue así como se levantaron las poblaciones de Masinga, Masinguilla, Zaca, Mamazaca, Mendiguaca, Buritaca, Tairama, Taironaca, Guachaca, Chonea, Cinto, Nehuanje, Ciénaga, Sursino y Gairaca. La mayoría fueron masacrados por los españoles.
Entrada a Masinga.

UBICACIÓN Y PIEDRAS SAGRADAS.
Entre las poblaciones de Masinga y Bonda, se encuentra el Cerro De La Cruz, que le servía de mirador a los indígenas para divisar la llegada de los españoles al puerto de Santa Marta. Comprende Masinga un área de 69 hectáreas, localizadas en medio de un sendero empedrado, como de petroglifos (grabados en piedras) y rutas indígenas, donde se pueden observar vestigios de lugares ceremoniales indígenas. En este sector se accede por un camino de piedra enmarcado de parejo bosque; sendero empedrado con bohíos de vivienda que fueron construidos por los nativos.

El parque Masinga se encuentra ubicado a 15 kilómetros de Santa Marta, a orillas del Río Bonda (Río Manzanares), cuyas aguas bajan de un manantial que se desprende de las quebradas de Onaca y Jirocasaca. Su altura sobre el nivel del mar es de 240 metros y su temperatura promedio es de 25 grados centígrados.

Se destaca que Masinga es una zona abundante en petroglifos (grabados en piedras), y caminos indígenas en la extensión.
El proyecto Masinga, se encuentra ubicado a 15 kilómetros de Santa Marta, a orillas del río Manzanares en el Paso del Mango en inmediaciones de la bocatoma del acueducto local, recorrido que se hace en una hora por una de las vías destapadas que conducen a la Sierra Nevada. Su altura sobre el nivel del mar es de 240 metros y su temperatura promedio es de 25 grados centígrados en un área de 65 hectáreas de tierras donde se disfruta de la fauna y flora del trópico. Su espesa vegetación compuesta de bosque de galería en donde se puede sentir la energía y la fuerza de la naturaleza en una de las zonas mas ricas en arqueología y especies vegetales y animales.

PUEBLO DE MASINGA 
Y MASINGUILLA.
MASINGA: Masinga, era el nombre de un cacique de los Teyuna (Tayrona), también llamada la población como “Masinga la grande”, para distinguirla del caserío de Masinguilla. Comprende Masinga un área de 69 hectáreas, localizadas en medio de un sendero empedrado, como de petroglifos (grabados en piedras) y rutas indígenas, donde se pueden observar vestigios de lugares ceremoniales indígenas. El parque Masinga se encuentra ubicado a 15 kilómetros de Santa Marta, a orillas del Río Bonda (Río Manzanares), cuyas aguas bajan de un manantial que se desprende de las quebradas de Onaca y Jirocasaca. Su altura sobre el nivel del mar es de 240 metros y su temperatura promedio es de 25 grados centígrados. En Masinga se encuentra una amplia variedad de fauna y flora tropical, recorrer sus senderos es entrar en contacto con un lugar ideal para realizar un verdadero turismo ecológico. A Masinga se accede por un camino de piedra enmarcado de un impresionante y parejo bosque, a veces húmedo, otras cálido. Además del sendero empedrado, también se encuentran unos bohíos de vivienda que fueron construidos por los nativos.
Iglesia de Masinga: Asevera el historiador samario Arturo Bermúdez, que hacia el año 1662, las imágenes de la Catedral de Santa Marta, las llevaron a guardar a la iglesia de Masinga, para evitar fueran robadas durante el saqueo de los piratas. De esta argumentación se desprende los años de historia que tiene esta iglesia enclavada en ese antaño caserío.
Curas doctrineros en Masinga: El 10 de septiembre del año 1699, en el informe que redactó el Provincial de la Orden, Fray Antonio Chávez, al Presidente de la Real Audiencia, sobre la Provincia de Santa Marta, cuando se refiere al convento y la doctrina que atiende, manifestó que su jurisdicción cobija a la doctrina de Masinga y la de Mamatoco, poblaciones cerca de Santa Marta. Importante el trabajo de Franciscanos en las doctrinas de los indios de Masinga y Mamatoco, en donde los Frailes emprendieron la defensa de los naturales frente a los abusos de encomenderos; y la atención que dispensaron a los negros cimarrones en la doctrina de San Antonio de Guachaca, a comienzos del XVIII.
Palenque de Santa Cruz de Masinga: El palenque de Masinga fue poblado en el año 1703, tenía como doctrinero al Fraile Franciscano Andrés del Pico y Redín, sacerdote que incentivó la creación de varios palenques en la Sierra Nevada de Santa Marta. Ocurrió que el Franciscano Andrés de Pico y Redín, redujo a 52 negros cimarrones de un palenque de la Provincia Río de la Hacha, organizándolos en Masinga, con la aprobación del Gobernador y del Obispo, quien lo nombró cura del nuevo pueblo. Dos años estuvieron reducidos en el nuevo pueblo los cimarrones, a quienes el Rey había concedido la libertad, pero luego volvieron al monte. Después de cuatro años habían muerto casi todos y, los sobrevivientes, dos matrimonios y cinco personas más, acabaron integrándose a su antiguo terruño. Es importante resaltar el papel jugado por el Franciscano Fray Andrés Pico y Redín por su trabajo con los negros cimarrones tanto en Santa Cruz de Masinga como en San Antonio de Guachaca. Hay un documento donde el misionero de Mamatoco Fray Lorenzo del Hoyo, afirma que de los ocho pueblos de indios: Masinga la grande, Masinguilla, (o Masinguilla la chica), Choquencá, Mamatoco, Daunama, Corinca, Tamacá, y otros, han sido doctrinados desde un principio por la Orden religiosa de los Franciscanos, sin intervenir ninguna otra religión.
Encomiendas en Masinga: La Encomienda era una institución que consistía en la entrega de tierras e indios que vivían en ellas, a los conquistadores, en merito a sus servicios a la Corona Española. De 28 pueblos encomendados, existentes a finales del siglo XVII, solo sobrevivieron en la segunda mitad del siglo XVIII, Bonda, Masinga, Mamatoco, Gaira, Taganga y San Juan de la Ciénaga. Hubo resistencia indígena por la Encomienda, de tal manera que la Fortaleza de Bonda, fue tomada por los indios con armas compradas a los piratas y con disfraces de los ingleses. En la toma hubo grandes pérdidas en hombres y materiales de los españoles.
Encomiendas de Masinguilla: En el año 1611, Masinguilla, otro pueblo cercano a Masinga, constituía una encomienda, por eso los historiadores hablan de “Masinga la vieja o Masinga la chica, atravesando el Cerro de la Campana”. En esta población oficiaba como encomendero en el año 1627, Juan De Mendoza, con 48 indios a su disposición.
Encomenderos de Masinga y Bonda: Antonio de Subiza, encomendero de Masinga, con residencia en Cartagena, compró la propiedad de la Quinta San Pedro Alejandrino, en remate público, la cual autorizó vender después, hecho que se cumplió el 11 de febrero del año 1654, cuando fue comprada por el Capitán Álvaro González Vega, en 2.000 pesos. Otro encomendero de Masinga fue Doña Magdalena De Adaro, con 80 indios, a su disposición y, en la población de Bonda 70 indios estaban bajo la Encomienda de Don Juan Rivadeneira, año 1627.
Rebelión de los indios de Masinga y Masinguilla: Una de las rebeliones indígenas ocurrió a finales del siglo XVI, cuando los Frailes y los conquistadores, trataron de prohibir las costumbres sexuales de los Taironas, por esta medida más de 20 mil indios tomaron las armas. Fue así como se levantaron las poblaciones de Masinga, Masinguilla, Zaca, Mamazaca, Mendiguaca, Buritaca, Tairama, Taironaca, Guachaca, Chonea, Cinto, Nehuanje, Ciénaga, Sursino y Gairaca. La mayoría fueron masacrados por los españoles.