PRIMEROS PICÓS: para la década del Sesenta había en el pueblo tres picós:
- Picós de Catalino Rodríguez Ayo.
- Picós de Marcos González Romo.
- Picós de Rosalía Muñoz Machacoón.
EL PICÓS DE ROSALÍA MUÑOZ.
Tenía Rosalía Muñoz, un pequeño ventorrillo, ubicado en la esquina de la calle del colegio de niñas. En la cerca de su casa había un árbol de olivo, allí en una rama del árbol montaba la bocina del picós, que se escuchaba en todo el pueblo. Candelaria Calvo Pérez, esposa de Rosalía Muñoz Machacón (propietario del picós), aprovechaba la bocina para promocionar su baile:
- "Se invita a la comunidad cantagallera para que participen del baile del día sábado, donde estarán presentes las bailarinas estelares Ramona Ariza, Manuela Ariza, Hortencia Calvo y Hemilda Rivera".
Se casó Rosalía Muñoz Machacón en Cantagallar, Magdalena, con Candelaria Calvo Pérez, tierra donde tenía un ventorrillo y un picós donde la gente del pueblo parrandeaba. Él, hombre alto, corpulento y de pene grande; ella, mujer obediente y baja de estatura. Sucede que el día que se casaron Candelaria, no pudo con semejante hombre en la cama, de tal forma que se peó y meó a Rosalía. A él no le gustó el detalle y desde entonces permanecieron bravos, pero conviviendo en la misma casa. Cuando ella necesitaba comprar algo, le decía en forma indirecta:
- "Ahí está la totuma que necesito comprar la comida".
Él entendía el mensaje y colocaba la plata dentro de la totuma.
En la noche se acostaban los dos en la cama de tíjera, y ella manifestaba desnuda y boca arriba:
- "Ahí está para el que quiera treparse".
Él obedientemente le hacía el amor.
Radiola o tocadiscos.
EL PICÓS DE JUANITO.
Juanito Lafaurie tenía un picós que funcionaba en casa de su suegra Mongita Gómez. Tenía este aparato una particularidad, que cuando se acababa la gasolina, seguía tirando música con gas kerosene.
PICÓS APUÑALEADO.
La Junta Profiestas Patronales, contrató en El Piñón el picós de "Juanchi" Prisca, que no tuvo final felíz porque el motor se quemó. De modo que algunos fiesteros en represalia, por la madrugada, apuñalearon el parlante del equipo de sonido piñonero. Esa caseta estaba ubicada en el antiguo colegio de varones, en el patio de la antigua escuela de teja, en frente de Hortensia. Como el picós tenía en sus parlantes la pintura de Diomedes y Colacho Mendoza, al día siguientes se escuchaba por las calles del pueblo:
- Mataron a Diomedes y a Colacho en la caseta La Oriental.
OTROS PICÓS.
Eusebio Rangel de la Hoz, tuvo uno, que lo ponía a todo volumen en la puerta de la casa de su madre Isabel de la Hoz Barros, en la calle de El Cañito.
COMPETENCIAS PICOTERAS:
Eso fue por la década de 1980, cuando competían dos picós en Cantagallar, Magdalena, en épocas de carnaval:
- Uno donde el señor Joaquín Polo.
- Otro donde el señor Miguel Pacheco.
PICÓS DONDE JOAQUÍN POLO.
El picós de Joaquín Polo se llamaba "El Tigre". En los días de carnaval hacía un salón en el patio grande de Albertico Pérez, ahí mismo en frente de su casa ubicada por el antiguo colegio de niñas. En esos tiempos no se cobraba por entrada, sino por pieza musical. Es decir, cada vez que el hombre cogía una pareja, debía cancelar la respectiva pieza o "el disco", como le decían. Para atraer clientela y hacerle "peso" al picós de "los Pacheco", Joaquín Polo no cobraba a los hombres. Para ellos el baile era grátis, eso sí, con el compromiso de no llevar ron de contrabando, ya que debían comprárselo a él.
EL PICÓS DONDE MIGUEL PACHECO.
Ese picós se llamaba "El Pato Migue", lo tenía en su casa del barrio apodado "Los Pacheco". Miguel Pacheco hacía su salón en el patio grande de su casa. Cobraba antes de que el parejo cogiera la pareja, y el que no le pagaba lo hacía pasar pena quitándosela. Miguel Pacheco paraba sentado en la puerta de la calle de su casa y cuando lo saludaban con esa expresión campesina:
- "buei".
Enseguida le contestaba:
- "güey eres tú".
Y si lo saludaban con esa otra expresión:
- "oh".
Ahí mismo ripostaba:
- "o que, yo acaso estoy robando".
Cuando prendía el picós le decía a sus hijos:
- "a Víctor Raúl no me lo dejen entrar porque ese sujeto nunca paga".
HIJA DE CANDELARIA CALVO PROTAGONISTAS DE CASETAS EN EL PIÑÓN.
Del matrimonio cantagallero entre Rosalía Muñoz Machacón y Candelaria Calvo Pérez, nació Candinta Muñoz Calvo, personaje que fue protagonista de las casetas en El Piñón. Candelaria Muñoz Calvo se casó con el piñonero Félix Hernández, quienes construyeron su vivienda cerca al tanque del acueducto. Allí realizaban verbenas y bailes populares durante todo el año. Tradicional la imagen de San Martín de Loba que embellece al sector, al cual no le faltaba el festejo cada 11 de noviembre.
LAS HORAS DE PICÓS: En esa época para parrandear había que pagar una hora de música en el Picós de Rosalía Muñoz Machacón. Como en ese entonces los reloj eran escasos y pocos los que lo usaban, los cantineros se la ingeniaban con un cartoncito de cajetas de empacar, anotando una rayita que correspondía a una canción y, las 20 correspondían a una hora de música.
"El Baratico": Antaño los bailes eran en las salas de las casas. Época de los imprudentes “baraticos”, que como había pocas mujeres para bailar, el baile se convertía en una “pedidera de barato”, es decir prestar la pareja.
Hortensia Zambrano de Pérez: Nació en agosto del año 1918, en Cantagallar Magdalena. Protagonista de famosos bailes de salas, en su casa; amenizados por el Picós de Rosalía Muñoz, en los años sesenta y setenta.
Famosos bailes piñoneros: Fueron famosos bailes en la cabecera municipal, donde “La Negra” Méndez, Julio Carranza y Agustin Villegas "Pura Vida". También en el Teatro Barcelona, al igual que las casetas en la plaza central, durante las fiestas patronales de San Pedro Mártir de Verona. En el siglo XXI, la caseta del profesor Mitiliano Vizcaíno, deleita al público piñonero, en especial al sector del barrio La Chinita.
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