LLEGADA DE LOS FRANCISCANOS: Desde el año de 1569, cuando la Comunidad Franciscana fundó el Convento de San Buenaventura de Tenerife, Magdalena, vecinos de esta población, venían haciendo penetraciones en el territorio plateño, con el fin de explotar las haciendas agropecuarias y adoctrinar los indios Chimila Pintados. Los Pintados, se constituían en los más racionales de la nación Chimila y con ellos fue fácil la evangelización por parte de los españoles. En esas visitas frecuentes que hacía la Comunidad Franciscana a Plato, el párroco de Tenerife Fray José Nicomedes De Fonseca y Meza, un ocho de diciembre de 1626, día que se celebró la primera misa, bautizó a la población indígena como “Villa Concepción de la Plata”, nombre en honor a la Virgen de la Concepción, por ser ese su día de fiesta.
FRAY LUIS DE LEÓN: La verdadera evangelización en Plato, Magdalena, comienza por los años 1700, cuando a instancias de arrieros y ganaderos de Tenerife, el cura español Fray Luis De León celebra un oficio religioso; en el sitio que se conocía entonces, como la “Loma del Sinaí”, posteriormente la “Loma del Pénjamo” y hoy lugar donde funciona la planta de tratamiento del acueducto municipal. Los feligreses visitados por el fraile De León, construyeron una ermita pajiza en 1755, que muy pronto se convirtió en la iglesia del pueblo, centro mistíco donde se acudía con devoción y confianza.
NUEVA ERMITA: La fe en la virgen creció al igual que el número de habitantes, de modo que hubo la necesidad de construír un templo con mayor cobertura, así fue como en el año 1794, se construye una nueva Ermita en la antigua “Calle Bolívar” (calle tercera). La jerarquía eclesiástica a través de la Bula Pontifica firmada por el Papa Gregorio XVI, le asigna la condición de parroquia en el año 1836, dependiendo de Tenerife, población desde donde llegaban los sacerdotes a oficiar los actos religiosos.
TERRENO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN: El terreno donde hoy se erige el templo de La Inmaculada Concepción fue donado por un fiel feligrés y benefactor de la iglesia Don Juan Ballestas, tiempo después en 1880, su tío y padre de crianza, Romualdo Ballestas García, quien fue Gobernador de la Provincia de Tenerife, aportó los primeros dineros para su construcción. La iglesia construida en el año 1794, se destruyó y hubo que construir una de mampostería en el año 1888. En 1892, Don Francisco Escobar Ordóñez quien era sobrino del inolvidable padre Manuel Ordóñez Gómez, siendo también gobernador hizo un significativo aporte con el cual se amplió el templo, que ya para entonces era de adobe con techo de zinc y de un estilo colonial.
SACERDOTE MANUEL JULIÁN ÓRDOÑEZ: Así relata el historiador y periodista plateño Darío Bolaños Ricaurte, la fundación de la Catedral Inmaculada Concepción de Plato:
- “A partir de 1857, los sacerdotes encargados de la parroquia de Plato (aunque más grande seguía siendo de adobe y paja), comenzaron a tener residencia permanente aquí, y es el padre José Antonio Acosta en establecerse desde 1857 hasta el 1869, tiempo en que es reemplazado por el sacerdote José de la Cruz Lozano".
Para reemplazar al padre José de la Cruz Lozano, llega el sacerdote Manuel Julián Ordóñez Gómez quien deja un legado de verdadero pastor, quien reclutaba a los feligreses, casa a casa, finca a finca, en la playa y donde quiera que hubiese que ir a conquistar almas para el Señor. Este cura, fue siempre una piedra en el zapato para los señores potentados o de alcurnia, porque desde el púlpito con nombres propios les enrostraba su poca fe y asistencia al templo. Fue el padre Manuel Ordóñez Gómez, quien más acentúo el patronato y la feligresía del pueblo hacia la Virgen de la Inmaculada Concepción, pues recordaba a cada rato que Plato había sido fundado un 8 de diciembre, día en que se celebra la fiesta de la Virgen María en esta advocación.
IMAGEN DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN: El altar que aún existe en la iglesia, fabricado en fino mármol fue importado desde Italia y donado por Don Francisco Carbonell Wilches, nieto del General Francisco Wilches y Dominguez. La primera imagen de la inmaculada Concepción en tamaño natural llegó a Plato en 1912, imagen que aún existe en el templo; y tiene la particularidad que es desarmable, porque está compuesta de un cuerpo en madera rellena en algodón y sólo su rostro y manos son en yeso y su larga cabellera es natural donada por damas plateñas que la ofrecían a manera de mandas, y que después de cultivarlas sobre sus cabezas por varios años se la hacían cortar para que la luciera la virgen. Una de la últimas en hacer este sacrificio en más de una ocasión fue doña Francisca Marín quien residía en la iglesia. La imagen actual de la Concepción fue donada por un ciudadano francés que residía aquí, conocido como Mesié Valee.
El diseño que muestra en la actualidad el templo de la Inmaculada Concepción de Plato, que es de estilo republicano con sus imponentes torres y amplias naves, con cielo en bóveda como aún se conserva, se lo dio el gran maestro Barona, un arquitecto norte santandereano traído acá por su primo hermano, el entonces sacerdote Roberto Claro. Los trabajos se iniciaron 1950 con un aporte de $26.000 que entregara el entonces Gobernador del Magdalena, el plateño Antonio Escobar Camargo, quien para su culminación debió hacer otro aporte de $19.000.
OTROS SACERDOTES: Desde los tiempos del padre Ordóñez Gómez, han pasado por esta parroquia, dejando huella por su larga estancia, su orientación como Guías Espirituales y el liderazgo en el desarrollo y bienestar de la comunidad plateña, entre otros, sacerdotes como:
- Juan de la Cruz Cañas (1910 a 1918)
- Senén Mirabal (1927 a 1937).
- Carlos G. Duque (1938 a 1944).
- El muy recordado padre Roberto Claro Arévalo (1946 a 1954), precursor de la construcción de la iglesia, a quien se le reconoce sus facciones casi santorales, su fina y clara expresión verbal, y la amplitud y confianza que brindaba a gentes de todas las edades y estratos. Fue el padre Claro quien trajo el primer vehículo a motor para la parroquia un camioncito Ford 52, en el que se paseaba la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en su procesión.
- Capítulo especial merece el padre Timoleón Villamizar (1955 a 1967), uno de los de mayor permanencia en el templo, organizador de las semanas pro-templo, donde se desarrollaba toda clase de actividades para recoger fondos para el arreglo de la iglesia. Gestor de partidas gubernamentales, hizo construir en el templo una especie de centro de convenciones donde se adelantaban todo tipo de reuniones sociales y su misión fue de gran ascendencia espiritual para las comunidades.
- Hugo Aceros Cáceres (1962 a 1967), hasta ahora el único sacerdote que ha pasado por la parroquia y cuyo nombre se ha perpetuado colocándosele al Colegio del Barrio Juan XXIII, como agradecimiento por haber sido uno de los gestores de su creación. Era además el padre Aceros, la presencia de la iglesia en las comunidades, dictando clases en las escuelas, ayudando a los sindicatos a sus justas causas, participando en el deporte como practicante y dirigente.
- Secundino Yáñez Pérez, reconocido por su trabajo misionero, llevando el evangelio a los sectores rurales.
- José del Carmen Sánchez (1995 a 2006), a pesar de su avanzada edad se preocupó por grupos de apoyo para la evangelización y contó para ello con la voluntad y el carisma de su sobrino, y a la vez vicario cooperador Santis Bayardo Sánchez, quien supo ganarse el cariño y la confianza de la comunidad, por su labor pastoral y social, creando grupos parroquiales como, Cristo Resucitado, Pastoral Social, Pastoral Familiar, ayudando a la población más vulnerable con alimentos y ropa, adelantando jornadas de peregrinación y colectas públicas para restauración del templo que fueron muy exitosas. Impulsor de la construcción de las nuevas parroquias de Las Mercedes y San Francisco que dirige el párroco Gabriel Bayona.
- Dilson Acosta, llegó a Plato en el año 2006, contribuyendo con la descentralización de la parroquia, el impulso a la mística de los grupos parroquiales y la labor social en contacto directo con las comunidades, acrecentando la nueva fe de la feligresía.
BIENES RELIGIOSOS: Dentro del inventario de bienes muebles la Iglesia Inmacualda Concepción de Plato, Magdalena, se encuentran las siguientes figuras religiosas:
- Figura en madera de Virgen de la Inmaculada Concepción.
- Figura en madera de Virgen del Carmen.
- Figura en madera de San Antonio de Padua.
- Óleo de tela de la Virgen del Camarín.
LOS BALLESTAS Y LA IGLESIA: Era Don Juan Ballestas (esposo de Genoveva Acosta), sobrino línea paternal de Romualdo Ballestas García (El Pescaito de Oro), pero criado y reconocido como hijo suyo, tan es así que fue quien heredó la casa donde recibió al Libertador Simón Bolívar en el año 1820, vivienda de gran poderío económico y social en los años 1800 y principios de 1900, la cual estaba ubicada frente a la Iglesia Inmaculada Concepción y frente al Hotel Río. El terreno donde hoy se erige el templo de la Inmaculada Concepción fue donado por el fiel feligrés y benefactor de la iglesia Don Juan Ballestas, que tiempo después en el año 1880, su tío Romualdo Ballestas García aportó los primeros dineros para su construcción. Romualdo Ballestas García, hijo de Manuel José Ballestas, el mismo que designó en 1754, el Maestro de Campo de la Provincia de Santa Marta, primera autoridad en Plato.
WILCHES Y LA IGLESIA.
El General Francisco Wilches Domínguez, de origen santandereano, fungió como Secretario de Simón Bolívar, durante la campaña libertadora, y ocupó los cargos de Senador de la Gran Colombia y Gobernador de la Provincia de Santa Marta. Por medio de la Ley No. 17 del 12 noviembre del año 1947, se honra su memoria al prócer de la independencia. Además, fue confidente y acompañante en los amores del Libertador con Anita Lenoit en Tenerife y en el año 1828, se establece definitivamente en Plato, en esta población forma su familia y aquí falleció el 15 de noviembre de 1845.
Ocurrió que Francisco Carbonell Ahumada, hijo de José Luis Carbonell Martínez, de Sabanalarga, Atlántico, marchó para Plato, Magdalena en los negocios de la comercialización del tabaco. Allí en la población ribereña se enamoró de la dama Magdalena Wilches, hija del General Francisco Wilches, matrimonio que luego se traslada a Barranquilla con la finalidad de educar a sus hijos, ciudad donde forma un importante grupo familiar. El altar que aún existe en la iglesia, fabricado en fino mármol fue importado desde Italia y donado por Don Francisco Carbonell Wilches, nieto del General Francisco Wilches y Dominguez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario