miércoles, 23 de noviembre de 2016

MÚSICA
EN LA REGIÓN DE LAS PIEDRAS
ZAPAYÁN, MAGDALENA.
Primitivo.
Punta de Piedra.

EL NOMBRE DE ZAPAYÁN: Desde mediados del siglo XVI, dominaba un pueblo indígena situado a orillas de la ciénaga, el cacique “Zampayán”, perteneciente a la tribu de los Chimila. Ciénaga abastecida por el cauce del Caño Zapallán, también llamado Coscurnicio y Coscurrucio, nombre este último derivado de un antiguo pueblo indígena que existió en esa región.  

    
Antiguo   Punta de Piedra.    
Hoy Zapayán.

Potreros de “Zapallán”: En el año 1754, el Maestro de Campo de la Provincia de Santa Marta, José Fernando de Mier y Guerra, toma posesión de la ciénaga en jurisdicción de Tenerife Magdalena, ahuyenta a los indígenas y establece allí uno de sus principales potreros para cría de ganado, el cual bautiza con el nombre de “Zapallán”. Los cronistas españoles escribían Zapayán, con la letra (Ll). 
 
Piedras. 
Punta de Piedra.

Punta de Piedra, el pueblo de José “Joselito” Calvo: La actual población toma forma cuando en el año 1800, llegan agricultores y pescadores procedentes de Robles, Departamento de Bolívar, guiados por José “Joselito” Calvo, construyen las primeras viviendas a orillas de la ciénaga y bautizan al pueblo con el nombre de Punta de Piedra, en razón a la abundancia de piedras en el lugar. Se le llama la región de las piedras, porque la mayoría de sus pueblos llevan el nombre de este mineral:
- Piedras de Moler.
- Piedras Pintadas.
- Punta de Piedra.
- Los Cerritos.
Presencia de San Luis Beltrán en la región de Zapayán: Antaño en ese pueblo llamado Piedras Pintadas, cuando la Ciénaga de Zapayán secaba por el intenso verano, se podía apreciar la huella en bajo relieve de una abarca o sandalia, que según la tradición pueblerina correspondía al píe izquierdo de San Luís Beltrán;  santo patronal que al verse  burlado por los indios que se negaron hacerle trasbordo al caserío de Bomba, ubicado a orillas de la misma ciénaga, se hizo la señal de la Santa Cruz y pasó al otro lado sin ningún problema. En estas poblaciones a orillas de la Ciénaga de Zapayán, San Luis Beltrán,  que estuvo en la región de Tenerife del año 1562 a 1569, el santo solía recogerse en oración.
Punta de Piedra 2026.

Punta de Piedra, un pueblo liberal: En el año 1864, se dio grito de revolución en Santa Marta, contra el Presidente del Estado Soberano del Magdalena, General José María Louis Herrera, una de las poblaciones liberales que se pronunció el 30 de junio del mismo año, en favor de esa causa, fue Punta de Piedra Magdalena.
Creación del municipio Punta de Piedra, en el Departamento de Tenerife: Por medio de la Ley No. 59, de diciembre 26 de 1868, se crea el municipio de Punta de Piedra, en el Departamento de Tenerife, Estado Soberano del Magdalena; condición municipal que pierde, porque en 1887, es anexado como corregimiento al municipio Cerro San Antonio y en 1908, se pasa a la jurisdicción del municipio de Pedraza. En el año 1878, se encontraba las poblaciones de Punta de Piedra, Piedras de Moler y Capucho, en la jurisdicción del Departamento de Santa Marta. Según el Decreto No. 72, del 6 de mayo del año 1887, la población de Punta de Piedra, se encuentra en jurisdicción del municipio de Cerro San Antonio.
Creación del municipio de Zapayán: La Asamblea del Magdalena, por medio de la Ordenanza No. 005 del 23 de junio del año 2000, crea un nuevo ente territorial con el nombre de Zapayán, segregado de los municipios de Pedraza, Tenerife y El Piñón Magdalena. El nuevo municipio es validado por voto popular el 30 de julio del mismo año, quedando como cabecera municipal Punta de Piedra y haciendo parte del mismo los corregimientos de Caño de Agua, Capucho, Piedras de Moler, Piedras Pintadas, Los Cerritos.
Iglesia católica de Zapayán: La iglesia católica data de fines de siglo XIX, la cual se incendió a comienzos de siglo XX, al igual que la mayoría de viviendas de la población. Siempre se ha venerado las patronales de San Luis Beltrán, donde se presentan variedad de desfiles acuáticos, encuentros deportivos, corralejas, procesión, quema de castillo y fandango, del 9 al 12 de Octubre de cada año. Otra de la fiesta religiosa tradicional es la veneración al Sagrado Corazón de Jesús, que se celebra el 14 de Junio.
  
Actual  Zapayán.

ENCANTO EN LA CIÉNAGA DE ZAPAYÁN: La red hídrica de la Ciénaga de Zapayán, integrada además por el Caño Zapayán, Ciénaga Doña Francisca y Río Magdalena, es el cuerpo de agua más importante del municipio. Reserva acuática que abastece de agua a los corregimientos de Piedras de Moler, Capucho, Piedras Pintadas y la Cabecera Municipal. También al corregimiento de Bomba, en el municipio de Pedraza; al corregimiento de Bálsamo, en el municipio Concordia; y sirve de captación de agua para el sistema de acueducto del municipio de Chibolo. Es Caño Zapayán, quien une a la Ciénaga municipal con el Río Magdalena, laguna de inmensa riqueza y despensa ictiológica, ecológica y de turismo cultural para el sano esparcimiento recreacional de toda la región. La población de Zapayán, es también bañada por la Quebrada Mundo y los arroyos Vijagual, Membrillal, Matecaña, Atravesado, Moja Huevos. Es de importancia la leyenda “El Encanto de la Ciénaga de Zapayán”, que según cuentan: Una popular mujer de nombre Carmencita, oriunda de Punta de Piedra, vivía a orillas de la Ciénaga de Zapayán, tenía por oficio lavandera y sus hijos expertos nadadores. Una de sus hijas, Angelita, de aproximadamente 14 años, desobedeció a su madre quien le manifestó que no se fuera muy lejos a nadar porque según muchos en la ciénaga había un encanto. Angelita, siguió nadando. Pasado un tiempo sintió que la sujetaron fuertemente y la halaron, fue cuando empezó a gritar y pedir auxilio, recibiendo de inmediato ayuda de pescadores que se la arrebataron al encanto.

 
Garzas.  
Ciénaga de Zapayán.

PUERTO MADERERO DE ZAPAYÁN: El proyecto de reforestación comercial nace en el año 2000, como iniciativa visionaria de Cormagdalena, quien desde ese momento incluye la reforestación comercial y el mejoramiento de la ganadería como una estrategia holística e integral para impactar positivamente sobre el ambiente, la economía y la sociedad. Luego el proyecto es avalado por la Alcaldía de Zapayán, el Ministerio de Ambiente y la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), para rehabilitar a largo plazo esta zona afectada por el exceso de pastoreo y la erosión del suelo. Desde entonces Puerto Maderero de Zapayán, ubicado a 5 kilómetros de Punta de Piedra, propiedad del alemán Conde Von Faber-Castell, Presidente de la fábrica de lápices más importante del mundo, se constituye en el puerto de madera de mayor importancia en el Departamento del Magdalena, que exporta materia prima de cultivo maderable en tierras propias y en sociedad con los campesinos del municipio, generando mano de obra a 250 familias y contribuyendo a la economía de la región. La firma Faber-Castell, con sede en Alemania, vende 2,3 billones de lápices en el mundo. 

MÚSICA EN ZAPAYÁN.

 
Palacio  
Municipal de Zapayán.

MANUEL MEDINA MOSCOTE EL COMPOSITOR DE LA CANCIÓN "SANTA MARTA TIENE TREN": Manuel Medina Moscote, veterano acordeonero de finales de siglo XIX y comienzos de siglo XX, nació en el caserío Punta de Piedra, hoy municipio de Zapayán Magdalena. Siempre reclamó la autoría de la famosa canción “Santa Marta Tiene Tren”, que aparece registrada como del acordeonero guajiro Francisco “Chico” Bolaños (1902-1962), quien llegó a la Zona Bananera en 1924, cuando ya la canción era conocida en todo el Departamento del Magdalena. Manuel Medina Moscote como obrero y acordeonero, recorrió la Zona Bananera, en su esplendor dorado del banano, dejando muchas canciones que enriquecieron el folclor vallenato, la más sobresaliente “Santa Marta Tiene Tren”. Se caracterizaba en sus cantos por poseer la voz más potente de la región, que cuando la elevaba desvestía los árboles, potencia atribuida a sus músculos de acero. De Manuel Medina Moscote, se decía también que poseía poderes sobrenaturales provenientes de pactos con el diablo, lo cual se reflejaba en su “Niño en Cruz”. El “Niño en Cruz”, es un tipo de aseguranza o pacto diabólico, donde el maligno le confiere poderes o habilidades sobrenaturales a quien lo posee. Es un protector de enemigos, hace invisible a las personas. Se inserta generalmente en la piel de la muñeca derecha y tiene la particularidad de hacerte fuerte el brazo, de tal manera que al pegarle a otro hombre difícilmente se vuelva a levantar. 

MAESTROS DEL ACORDEÓN DE LA ZONA DE ZAPAYÁN: En sus memorias lo ratifica Abel Antonio Villa, manifestando que fue influenciado por los acordeones de su padre Antonio Villa Salas, de Gilberto Bermúdez, de Rafael “El Flaco Camacho”, de Porfirio Támara Bermúdez y por Francisco “Pacho” Rada. Gilberto Bermúdez, afamado músico de la región y entrañable amigo del padre de Abel Antonio Villa, fue el primero en llevar un acordeón de una hilera a Piedras de Moler Magdalena. Antonio Villa Salas, era el encargado de animar las fiestas de la Cruz de Mayo y San Isidro Labrador, en la región de Zapayán. Manuel Támara Bermúdez y Rafael Camacho Sánchez, se encargaba en Bálsamo Magdalena de alegrar con sus acordeones los bailes de “El Merengue” y “La Jaranita”. 
Modesto Cueto Barrios: Conocido como “Modestico”, fue un buen acordeonero oriundo de la antigua Punta de Piedra Magdalena.  
Hermogenes Fontalvo Ospino: Acordeonero nativo de Bomba, corregimiento del municipio de Zapayán. 
“Pochi” Colón: Es el nombre artístico de Luis Fernando Colón Gómez, joven cantante de música vallenata nacido en Zapayán, la vieja  Punta de Piedra Magdalena. Se enamora de la música a los 7 años cuando su papá le compró un acordeón de juguete como regalo de Navidad. A los 10 años comenzó a cantar en diversos escenarios concursando en festivales por toda la región. A los 11 años sus padres lo llevaron a estudiar a Valledupar donde intensificó su amor por el vallenato e  ingresa a la Escuela del Turco Gil. Entra a la agrupación Los Delfines del Vallenato, llamada hoy Los Niños del Vallenato. Poco a poco dejó el acordeón a un lado y quedó como una de las voces líderes de la agrupación. Al terminar sus estudios se va a Barranquilla donde comienza su vida musical con el acordeonero Ángel Barrios. Trabajó con Cayito Dangond, el Rey Vallenato Beto Villa e Iván Ovalle, con quien trabajó más de siete años en los coros. Colón sabía de su gran voz y decide dar un paso al costado y lanzarse como solista. Primeramente grabó un sencillo musical “Sin Vuelta de hoja” de su autoría y después volvió a grabar otro tema suyo “Volvió el Amor”, al lado del maestro Silvio Brito. En el 2019 se une al acordeonero Cristian Visbal de Nueva Granada Magdalena, con quien graba su primer álbum musical titulado “Soñar de Nuevo”.
Cleotilde Guette.
con Poncho Zuleta.

LA MÁS VIEJA DE LA REGIÓN DE LAS PIEDRAS: Cleotilde Guette Medina, es una mujer nacida en 1869, en Punta de Piedra, cumplió 119 años de edad en agosto de 1988, fecha en la que murió después de haber parrandeado con el reconocido músico vallenato Poncho Zuleta. En ese entonces Cleotilde Guette Medina, manifestó el deseo a un periodista barranquillero, quien entusiasmado por el vigor de la anciana, convenció al cantante vallenato para que se desplazara al municipio de Zapayán. Esa fecha es histórica para la zapayaneros, como también lo fue noviembre de 1988, día de su fallecimiento después del sueño cumplido. En el encuentro la vieja Cleotilde cantó a dúo con Poncho Zuleta. En su memoria el Centro del Adulto Mayor de Zapayán, lleva su nombre.


EL 
PADRE DEL ACORDEÓN
 
Abel Antonio Villa. 
Corononad Rey Vitalicio. 
Valledupar.

ABEL ANTONIO VILLA: Nació Abel Antonio Villa el primero de Octubre del año 1924 en Piedras de Moler, en el ayer corregimiento de Tenerife, hoy del municipio de Zapayán, fallecido el sábado 10 de Junio del año 2006 en Barranquilla, donde residía con su señora esposa Débora Cañas. Su padre Antonio Villa Salas era oriundo de El Yucal Bolívar, y la madre María Villa Barrios, era oriunda del Piñón Magdalena. De este hogar nacieron los siguientes hijos: 

- Fabián Villa Villa.
- Juan Antonio Villa Villa.
- Abel Antonio Villa Villa.
- Prudencia Villa Villa.
- Simón Villa Villa.
- María Mendoza Villa Villa.
- Inés Villa Villa.
- Martín Villa Villa.
- Alfredo Francisco Villa Villa.
- Tercilia Villa Villa.
- Antonio.Villa Villa.  
En Piedras de Moler Abel Antonio Villa cursó la primaria, guiado por las profesoras Juana Acosta y Cleotilde Fernández; después estudió en el Cerro de San Antonio, en la escuela del maestro Víctor Fuentes. Creció al lado de sus once hermanos, alimentándose a orilla de la ciénaga de Zapayán, y acompañando a sus padres a festejar las fiestas de la Cruz de Mayo, fiestas que marcaron el comienzo de su carrera musical. Su inclinación inicial fue por la llamada música de viento, a los 8 años tocó por primera vez la canción La Piña Madura de Eulalio Meléndez. Aprendió a tocar acordeón por su cuenta, su hermano Fabián Villa, lo animó en este arte, de esta manera recogió dinero en el pueblo para poder comprar su primer acordeón. Fue Francisco “Pacho Rada”, su maestro y quien lo pulió en la magia del acordeón, cuando Villa tenía 14 años. En el año de 1943, al salir del ejército en El Banco Magdalena, se fue de parranda durante cinco días, pero otro Abel Antonio fue asesinado a balas en esa época, entonces se creía que el muerto era Villa y lo velaron de cuerpo ausente. A raíz de este episodio compuso la canción La Muerte de Abel Antonio. Tuvo piquería con muchos colegas del folclor, José Barros Palomino le compuso El Negro Maluco; Villa le respondió con la canción El Hambriento. Tuvo también piquería con Pacho Rada y con Luis Enrique Martínez, con quien casi se mata. Fue pionero del acordeón en grabaciones por eso lo llaman “El Padre del Acordeón”, por ser el primero en 1944 en hacer grabaciones comerciales. Estas grabaciones comerciales se plasmaron en el sello Odeón de Chile, con los paseos de Abel Antonio, “Las Cosas de las Mujeres” y “La Pobre Negra Mía”. Fue Guillermo Buitrago la voz líder en esa grabación, además tocaba la guitarra; Ezequiel Rodríguez tocaba la guacharaca; Fabián Villa, tocaba la caja, y Abel Antonio el acordeón. Luego de grabar con Buitrago las primeras canciones comerciales en 1944, en ese mismo año graba en estudios Foto Velasco de Barranquilla, para el sello Odeón de Chile las canciones Mi Negra Linda y Catalina. En el año 1948 grabó en el sello Fuentes La Culebra Verrugosa, El Lorito Fino, El Pleito, acompañado de Julio Bovea en la guitarra. En 1963, realizó grabaciones con el saxofonista Carlos Arnedo para el sello Vergara. En el año setenta, Alfredo Gutiérrez su mejor alumno, lo rescata y lo lleva al sello Codiscos, en donde graban el disco Los Tres Grandes del Acordeón, en el cual participó también Luis Enrique Martínez. También es autor de las siguientes canciones: La Camaleona, Amalia Vergara, El Higuerón, Candelaria, Ana María, El Pleito, Los Amores de Zoila, El Ramillete. Siempre ha existido polémicas con sus canciones, se asegura que algunas como La Camaleona, no son de su autoría.
Otro de los puntos de referencia de Abel Antonio Villa, consiste en que fue el mejor vestido de su generación, mientras que los demás juglares de la música de acordeón, como solía decir debía llamarse el vallenato, andaban sucios, en abarcas, sudorosos, de mal olor; Abel Antonio se caracterizaba por vestir de blanco, impecable, con sombrero de fieltro, leontinas y gafas de marco dorado. Participó en el año de 1968 y 1969 en el festival vallenato, donde quedó eliminado en la ronda de apertura, sólo en 1999 los organizadores del festival lo declararon rey vitalicio, un contentillo por los cargos de conciencia. En 1997 el Congreso de la República en pleno festival vallenato lo condecoró con una medalla por su aporte al folclor con ocasión de sus 50 años de vida artística. El 10 de agosto del 2005 la Secretaria Distrital de Cultura de Barranquilla le impuso la orden cultural, como reconocimiento por enriquecer el folclor de Colombia. SAYCO le reconoció una pensión vitalicia. Tuvo 15 hijos con varias mujeres: con Candelaria Amaya del Portillo, tuvo dos hijos; con Débora Cañas, tuvo siete hijos. Otras de sus mujeres fueron Ana María, la de la orilla del río; Ligia Orozco Villa, su prima hermana. En sus últimos años se entregó a la palabra de Dios, para según él, olvidar los pecados y ser perdonado. Aunque murió en Barranquilla fue enterrado en Pivijay Magdalena, el 12 de Junio del año 2005, dejando una dinastía de músicos tales como: Alberto “Beto” Villa, Salvador Villa, Luis José Villa, “El Negrito” Villa, Abelito Villa. 
Su padre también era músico: Aprendió a tocar el acordeón a los ocho años. Su padre era el encargado de animar las fiestas de la Cruz de Mayo y San Isidro Labrador. Recuerda que el acordeonero era Gilberto Bermúdez Támara y su papá cantaba. Abel Antonio no se despegaba de los actos que se animaban segundo a segundo con el acompañamiento del licor. Dice:
“Yo esperaba que se emborracharan y se durmieran, para coger el acordeón de un teclado y así fui aprendiendo. En 1935, ya salía a tocar por los pueblos cercanos en compañía de mi hermano Fabián, que era mayor que yo, y quien patrocinaba esas correrías”. 
Dos piñoneras en la vida de Abel Antonio Villa: Fueron ellas, María Villa Barrios y Débora Cañas.
- María del Tránsito Villa Barrios: Esta mujer nacida en El Piñón Magdalena, se casó en 1923 con Antonio Villa Salas, oriundo de El Yucal Bolívar. De este matrimonio nace su primer hijo Abel Antonio Villa, el que se convertiría por los siglos como padre del acordeón vallenato, por ser el primero en hacer grabaciones musicales con el instrumento. Fue su madre quien lo apodó "Abelito". En la canción "La Muerte de Abel Antonio", le dedica un verso a su querida madre:
- "Pobrecita madre mía
por lo mucho que sufriste por mi muerte
Abel Antonio no muere todavía
Abel Antonio muere cuando Dios lo necesite".
- Débora Cañas: Por casualidades de la vida Abel Antonio Villa, tuvo el honor de casarse con una piñonera, Débora Isabel Cañas, con la cual tuvo seis hijos.
Gilberto Bermúdez Támara lo enseñó a tocar: En el hogar conformado por Antonio Villa Salas y María del Tránsito Villa Barrios nació Abel Antoni Villa el 1 de octubre de 1924 en Piedras de Moler, región de Zapayán. Fue el tercero de 11 hermanos. En Piedras de Moler transcurrió su infancia y realizó sus estudios de enseñanza primaria. El acordeón lo agarró por primera vez, a la edad de ocho años. Gilberto Bermúdez, afamado músico de la región y entrañable amigo de su padre, fue el primero en llevar ese instrumento a Piedras de Moler, un acordeoncito de una hilera, ejecutado por Gilberto Bermúdez, personaje que influenció su vida musical. Cada vez que Gilberto Bermúdez iba a su casa a reposar borracheras, Abel Antonio aprovechaba para tocar el acordeón con Fabián, su hermano mayor. Otros acordeoneros de la zona de Zapayán de aquellos años fueron: Porfirio Támara, Rafita Camacho. Pacho Rada, fue el gran maestro de Abel Antonio. Lo conoció en Chibolo, cuando tenía 14 años. De Pacho Rada asimiló mucho la ejecución del Son.
Las piquerias de Abel Antonio Villa: Uno de los primeros que lo retó fue Pacho Rada, quien no aceptaba su fama y trataba de menospreciarlo. Pacho Rada aseguraba que la música que tocaba Abel Antonio, no era de él, por eso le hizo un canto que decía:
“Yo te digo que pásate
lo digo tó los días
vistes de paño y corbata
pero es a costillas mías”.
- Responde Abel Antonio:
“Estos borradores, son pá Pacho Rada
que tiene mucho tiempo que no sale
mejor que esté metido en la montaña
y no salga a pasá pena a las ciudades”.
- José Benito Barros, lo menospreció cantándole:
“Que un negro maluco 
no puede con mi talento”.
- Abel Antonio le cantó:
“Voy a dar contestación
a esa mala figura
que ha tratado de ofenderme
porque José Barros
es ni ciertas mujeres
que ofenden a los hombres
sin tener razón”.
- Abel Antonio le cantó a Luis Enrique Martínez:
“Hay un zorro vallenato
metido allá en la montaña”.
- Luis Enrique le respondió:
“Abel Antonio a mí me trata de zorro
oigan mis amigos pero él será gallina”.
- Entonces Abel Antonio ripostó:
“En un son me dice Judío Errante
en Barranquilla nadie lo puede probá
lo que dicen es que soy mejor cantante
de mejor criterio y de mejor capacidad”.
- En 1950 retó a Emiliano Zuleta Baquero, en Villanueva Guajira:
“Yo soy el que pinta huellas
antes de poner el pié”.
- Emiliano Zuleta le respondió:
“Yo soy el fuerte aguacero
que apaga la huella en la tierra”.
Abel Antonio Villa y los plagios en el vallenato: Sobre el particular manifiesta el maestro:
- “La música conocida como vallenata, no tenía el valor económico y social como la tiene ahora. Los cantos eran de uno y no eran. Cuando llegaba un músico a la región nuestra, traía sus cantos y al pasar el tiempo, se tomaban y se modificaban. Igual pasaba cuando íbamos a donde ellos. Todos los músicos y compositores vivimos esa etapa, incluso el maestro Escalona, que frente a nosotros era el más preparado, tomó muchas músicas que estaban perdidas en las veredas y caseríos nuestros. Cuando me tocó grabar, muchas canciones que no eran mías, me tocó dejarlas a mi nombre, porque eran de campesinos que nunca los volví a ver y vine a saber del derecho de autor fue hace como diez años. Como uno recorría tanto pueblo, encontraba esa música en voces que no eran sus dueños y ¿cómo hacía uno para buscar a sus autores? A muchos les escuché decir por los años cincuenta, que “La Casa en el Aire” era del acordeonero Escolástico Romero, padre de Israel Romero, que “El Testamento”, la música es de Lorenzo Morales, que la música de “La Brasilera”, cuyo nombre original es “Corina”, pertenece a Leandro Díaz o que “El Mejoral” era de Juan Manuel Polo Cervantes conocido como “Pena de Amor”. Que “El Caballo Pechichón” es de Sebastián Guerra y no de Julio Erazo como aparece registrado, que “Los Campanales” no es de mi compadre Alejo sino de Arcadio Daza. Y así como esos casos, hay miles en la música del Magdalena Grande como la llamo yo. Todos sin excepción, terminamos grabando obras que no eran nuestras. Alejo Durán se nutrió de Víctor Silva, “El Negro” Mendo, Sebastián Guerra, Arcadio Daza y “Pacho” Rada. Luís Enrique Martínez de Adriano Salas, Carlos Vélez, Carlos Quintero y Luciano Gullo. A veces esos autores, no les importaba que uno grabara esas obras sin su autoría. Ellos se sentían orgullosos de escucharlas en las voces de uno”.
Petrona Martínez y Abel Antonio Villa, son primos: Petrona Martínez, nació el 27 de enero de 1939, en San Cayetano corregimiento del municipio San Juan Nepomuceno Bolívar, pero desde muy pequeña salió de ese pequeño pueblo, para residenciarse en Malagana, población del mismo departamento. Considerada la “Reina del Bullerengue”. Abel Antonio Villa, nació en el corregimiento de Moler, municipio de Zapayan, el 1 de octubre de 1924, considerado el “Padre del Acordeón”. Petrona Martínez Villa, hija del matrimonio de Otilia María Villa y Manuel Salvador Martínez, un trovador, compositor y cantante. Abel Antonio Villa, nació en el hogar en el hogar de Antonio Villa Salas (oriundo de El Yucal, Bolívar), y María del Tránsito Villa Barrios, (oriunda de El Piñón Magdalena). Abel Antonio Villa, era primo hermano de Otilia María Villa, la madre de Petrona Martínez Villa.
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Abel Antonio Villa.

FESTIVAL VALLENATO "ABEL ANTONIO VILLA": Desde el año 2009, se realiza en el corregimiento Piedras de Moler, municipio Zapayán, el festival regional vallenato en homenaje al padre del acordeón Abel Antonio Villa. Juglar vallenato nacido el primero de Octubre de 1924 en Piedras de Moler y primer acordeonero que llevó este instrumento a una grabación comercial, en el año 1944. Grabación comercial plasmada en el sello Odeón de Chile, con los paseos de la autoría de Abel Antonio, “Las Cosas de las Mujeres” y “La Pobre Negra Mía”. Fue Guillermo Buitrago la voz líder en esa grabación, quien además tocaba la guitarra; Ezequiel Rodríguez, tocaba la guacharaca; Fabián Villa, hermano de Abel Antonio, tocaba la caja, y Abel Antonio Villa, tocaba el acordeón. La Fundación Abel Antonio Villa, una organización no gubernamental y sin ánimo de lucro, es la encargada del desarrollo de todas las actividades del magno evento; declarado por el concejo municipal, patrimonio oral cultural e inmaterial del municipio de Zapayán, que busca a través de la música consolidar la paz y rescatar las costumbres y tradiciones. El festival propende por la difusión de la música vallenata en sus cuatro aires, Paseo, Merengue, Puya y Son, y busca reconocer y premiar el esfuerzo de los compositores de la región.


BIBLIOGRAFÍA.

José Nicolás De La Rosa: Floresta de la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad de Santa Marta, publicada en el año 1742.
Orlando Fals Borda: Historia Doble de la Costa, publicado en el año 1981.
José H. Ocampo: Jeografía del Estado Soberano del Magdalena, publicado en el año 1878.
José Gnecco Laborde: Nociones de Geografía del Departamento del Magdalena, publicado en el año 1896.
José C. Alarcón: Compendio de Historia del Magdalena, de 1525 hasta 1895.
Jaime Villareal Torres y Jorge Diazgranados Villareal: Sucesos del Magdalena en el Siglo XX, publicado en el año 1989.
Gonzalo González Tovar y Pedro Ochoa Pabón: El Magdalena, su Geografía y su Historia, publicado en el año 1973.
Lucas Fernández Piedrahita: Historia General de las Conquistas del Nuevo Reino de Granada, publicado en el año 1688.
Marco Tulio Vargas: Anotaciones Históricas del Magdalena, publicado en el año 1948.
Raúl Ospino Rangel: Historia Musical del Magdalena, publicado en el año 2005.
Raúl Ospino Rangel: Compositores del Magdalena, publicado en el año 2010.
José Maldonado Rodríguez: Blog, Zapayán en la Web, año 2009. 
Álvaro Rojano Osorio: La Música del Bajo Magdalena, publicado en el año 2018.

jueves, 17 de noviembre de 2016

PASSO
DINASTÍA MÁS ANTIGUA
DE LA MÚSICA VALLENATA.
 
"Passito". 
Cristóbal Passo Molina. 

PRIMERA GENERACIÓN PASSO CASTRO, PIONEROS DEL ACORDEÓN: Procedente de Cartagena, se estableció Nicolás Passo en Plato, Magdalena, allí conoció a la plateña Estebana Castro Molina, con la que se casó y tuvo los siguientes tres hijos:
- Manuel Celestino Passo Castro.
- José Antonio Passo Castro.
- Eusebio Passo Castro (nacido en 1838).
- Ezequiel Passo Castro.
Manuel Celestino Passo Castro: Hijo de Nicolás Passo, con Estebana Castro. Mientras sus hermanos tocaban el acordeón, él cantaba las parrandas.
José Antonio Passo Castro: Hijo de Nicolás Passo, con Estebana Castro. Tocaba acordeón y violina, lo mismo que su hermano Ezequiel.
Eusebio Passo Castro: Hijo de Nicolás Passos, con Estebana Castro. Acordeonero nacido en Plato en 1838, casado con María del Carmen Batista Reyes, con quien vivió tocando acordeón en la finca "La Cristina", ubicada en lo que se conoce hoy como "La Trocha de Disciplina". De Eusebio Passo Castro, se decía que tuvo un pacto con el diablo, debido a que en las fiestas patronales del 20 de enero se metía al Río Magdalena a nadar con el agua hasta la cintura para tocar el acordeón. Se asegura que en noches de luna llena la gente lo escuchaba en las partes más espesas del bosque y que era imposible ir a su encuentro.
Estebana Castro Molina: Pertenece la esposa de Nicolás Passo a la misma familia de Francisca Castro, casada con Urbano Molina Solís, y padres del famoso médico Urbano Molina Castro. De igual manera a Corona Esther Castro Ospino, esposa de Rafael Domingo Peñaloza Barrios, padres de la que fuera alcaldesa municipal de Plato, Marina Peñaloza Castro de Saumeth.
 
Dedicataria del IV 
Festival del Hombre Caimán 
a la familia Passo, año 1975.

VINCULO DE LOS PASSO CON LOS RADA: Las hermanas María del Carmen Batista Reyes y María Gregoria Batista Villareal, se casaron con dos líneas genealógicas en Plato, Magdalena: 
- Los Passo.
- Los Rada. 
María del Carmen Batista Reyes: Fue la esposa de Eusebio Passo Castro, veterano músico que dejó una dinastía en el folclor vallenato.
María Gregoria Batista Villareal: Se casó con Alberto Constantino Rada Ballestas y tuvieron un hijo llamado Francisco “Pacho” Rada Batista, quien quedó huérfano de madre cuando contaba con solo tres años de edad. A partir de entonces, fue educado por su padre Alberto Constantino Rada Ballestas, ganadero y agricultor, con quien construyó una relación de gran complicidad. Fue su padre quien luego hizo unión matrimonial con Viviana Contreras, quien lo enseñó a tocar acordeón.

HIJOS 
DE EUSEBIO PASSO CASTRO
CON MARÍA DEL CARMEN BATISTA REYES.
 
Afiche Festival Folclórico. 
Hombre Caimán en Plato.

HERMANOS PASSO BATISTA: Eusebio Passo Castro, tuvo con María del Carmen Batista Reyes, los siguientes hijos:
- Cristóbal Passo Batista.
- Ana Santiaga Passo Batista.
- Ángel Custodio Passo Batista.
- Carmen Passo Batista.
Los Passo impulsan el acordeón: A fines del siglo XIX, la música se apoderaba de la mente y la razón de una raza, fue cuando en Plato, Magdalena, Eusebio Passo Castro y sus hijos Cristóbal y Ángel Custodio Passo Batista, se impusieron la misión de difundir por el país el instrumento capaz de fusionar lo real y lo mágico: el acordeón.
 
Dedicataria del IV 
Festival del Hombre Caimán, 
a la familia Passo, año 1975.

CRISTÓBAL PASSO BATISTA Y EL CAIMÁN DE PLATO: Eusebio Passo Castro, nacido en 1838, padre de Cristobal Passo Batista: De Eusebio Passo Castro se decía que tuvo un pacto con el diablo, debido a que en las fiestas patronales del 20 de enero se metía al Río Magdalena a nadar con el agua hasta la cintura para tocar el acordeón. Se asegura que en noches de luna llena la gente lo escuchaba en las partes más espesas del bosque y que era imposible ir a su encuentro. De modo que de  los hijos del matrimonio de Eusebio Passo Castro, con María del Carmen Batista Reyes, el más sobresaliente en la música fue Cristóbal Passo Batista, acordeonero del periodo (1870-1902) y autor de la primitiva canción “El Caimán del Diente de Oro”. Ocurre que al observar que un caimán diariamente se asoleaba en los playones del Río Magdalena, y que con el resplandor del sol, los dientes le brillaban, se inspiró en la mencionada canción, que puede ser la génesis de la Leyenda del Hombre Caimán. Pero fue el músico barranquillero José María Peñaranda, quien recoge estos versos y los graba en 1941. Canción que en una de sus estrofas hace referencia a “El Caimán del Diente de Oro”, inspirada por Cristóbal Passo Batista, en el siglo XIX:
- "Al mirarlo de cerquita
le vi rabo como toro
les diré que en la boquita
tenía tres dientes de oro".
Cristóbal Passo Batista, vivía en su finca "La Cristina", uno de los primeros en tocar “El Amor, Amor” (según Pachito Rada Ortiz, es el verdadero autor de esta canción). También es el autor de la “Italiana”, dedicada a una marca de acordeones procedente de Italia; de igual manera autor de “Delén Gracias a Alemania”, canción dedicada al instrumento inventado en Europa. Además de acordeón tocaba piano, catalogado como el primer vallenato en tocar en el extranjero, ya que frecuentaba a Panamá, invitado por unos franceses. En Colón Panamá murió muy joven.
 
Dedicataria del IV. 
Festival del Hombre Caimán, 
a la familia Passo, año 1975.

ANA SANTIAGA PASSO BATISTA: Hija del matrimonio de Eusebio Passo Castro, con María del Carmen Batista. Nacida en Plato a fines del siglo XIX, y reconocida como la primera mujer en interpretar un acordeón. Acordeón que solo tocaba en parrandas de su casa. 
 
Monumento 
Hombre Caimán en Plato.

ÁNGEL CUSTODIO PASSO BATISTA: Hijo del matrimonio de Eusebio Passo Castro, con María del Carmen Batista. Nació Ángel Custodio Passos Batista en Plato en 1880 y murió en Santa Bárbara de Pinto en el año 1958, de un síncope cardiaco amenizando una parranda de varios días. Ángel Custodio Passo Batista, tenía sensibilidad artística, se destacó como compositor y estuvo en Panamá tocando con su hermano mayor Cristóbal Passo Batista. Fue un eterno enamorado de la música y un poeta como pocos. Autor de numerosas canciones nunca grabadas, que aún viven en boca de sus descendientes como las siguientes: “La Perra Prieta”, “El Toro”.
Hermanos Passo López.
Santana, Magdalena.

MUJERES DE ÁNGEL CUSTODIO PASSO BATISTA: Muy joven estuvo Ángel Custodio Passo Batista en Panamá donde conoció a la española Andrea Celedonia Álvarez, mujer blanca, bajita, delgada y de ojos verdes. Con ella tuvo los siguientes hijos:
- María Isabel Passo Álvarez.
- Cristóbal Passo Álvarez.
- Ángel Passo Álvarez (murió jovencito).
Después hubo separación del matrimonio, y la española Andrea Celedonia Álvarez se comprometió con un plateño apellido Herrera. Ángel Custodio Passo Batista, tuvo otra mujer plateña apellido Molina con la cual tuvo los siguientes hijos:
- Cristobita (Passito) Passo Molina (1918-2001).
- Felipa Marina Passo Molina.
Cristóbal Passo Molina (Passito o Cristobita), se casó en Santana, Magdalena, Argenida Vega López.
Felipa Marina Passo Molina se casó en Plato con Horacio Salazar de Ávila. Ella murió en 1996 en Pueblito, Los Andes, Magdalena.
 
Hermanos Passo. 
Hijos de: Passito en Santana, Magdalena.

“PASITO”, HIJO DE ÁNGEL CUSTODIO PASSO BATISTA: Ángel Custodio Passo Batista (1880-1958) tuvo de hijo a Cristobal Passo Molina, a quien le decía "Cristobita" o "Passito", quien nació en Plato en 1918, murió en Valledupar en el año 2001, pero fue sepultado en Santana, Magdalena, donde dejó una historia musical proseguida por sus hijos Passo Vega.
Felipa Marina Passo Molina.
Tocaba acordeón.

FELIPA MARINA, HIJA DE ÁNGEL CUSTODIO PASSO BATISTA: Esta plateña llamada Felipa Marina Passo Molina, tocaba acordeón y murió en el año 1996 en el corregimiento Pueblito, Los Andes, Magdalena, en casa de su hija Beatriz Salazar Passo. Se casó Felipa Marina Passo Molina con el plateño Horacio Salazar de Ávila, de cuya unión nació también su hijo acordeonero Luis Carlos Salazar Passo (1934-2020), quien murió en Pueblito, Los Andes, Magdalena. Horacio Salazar de Ávila con vena de compositor, tuvo con otra mujer un hijo llamado Roberto Salazar Molina, padre del varias veces concejal de Plato, Magdalena, Alberto "Gato Gordo", Salazar.
Cristobal Passo Molina
con amigos en Santana, Magdalena,

DINASTÍA QUE AÚN PERDURA: De modo que son los Passo la dinastía más antigua de la música vallenata que empieza en Plato, Magdalena, con la unión de Nicolás Passo y Estebana Castro Molina, en los primeros años de siglo XIX, de cuya unión nació:
- Eusebio Passo Castro en 1838.
Eusebio Passo Castro, prolonga la dinastía acordeonera con Ángel Custodio Passo Batista (1880-1958). Lo mismo con sus otros hijos músicos:
- Cristóbal Passo Batista (acordeonero del periodo (1870-1902).
- Ana Santiaga Passo Batista (nacida en Plato a fines del siglo XIX, reconocida como la primera mujer en interpretar un acordeón).
- Carmen Passo Batista.
Ángel Custodio Passo Batista (1880-1958), sigue con la escuela plateña del acordeón, dejando este instrumento en manos de su hijo:
Cristobal Passo Molina (le decía "Cristobita" o "Passito", nació en Plato en 1918 y murió en Valledupar en el año 2001).
De toda la dinastía Passo, originada en Plato, Magdalena, a comienzos de siglo XIX, la que se mantiene viva es la línea de Cristóbal Passo Molina; la dinastía más antigua de la música vallenata que aún siglo XXI, se siguen escuchando sus acordeones en Santana, Magdalena. Entre "Passito" y la santanera Argénida Vega López, hubo los siguientes hijos, todos músicos:
- Oswaldo Passo Vega.
- Cristóbal Cecilio Passo Vega.
- Pompeyo Passo Vega.
- Heberto Passo Vega.
- Alfonso Passo Vega.
Oswaldo Passo Vega: diestro en el toque del acordeón.
Cristóbal Cecilio Passo Vega: diestro en el toque del acordeón.
Heberto Passo Vega: cantante de la agrupación Hermanos Passo.
Pompeyo Passo Vega: tocador de la caja.
Alfonso Passo Vega: toca la guacharaca.
La otra hija de Ángel Custodio Pasos Batista, llamada Felipa Marina Passo Molina, tambien tocaba acordeón. Ella  se casó con el plateño compositor Horacio Salazar de Ávila, de cuya unión nació Luis Carlos Salazar Pasos (1934-2020), comerciante que le jalaba al acordeón. Felipa Marina Pasos Molina, murió en el corregimiento Pueblito, Los Andes, Magdalena, en el año 1996.

 BIBLIOGRAFÍA.

- Francisco Rada Ortiz: Historia de un Pueblo Acordeonero, año publicación 2008.
- Robert Luis Benítez Picalúa: Y la Llamaron Vallenato, año publicación 2015.
- Adolfo González Henríquez: Los estudios Sobre Música Popular en el Caribe Colombiano, publicado en el año 2000.
- Guillermo Henríquez Torres: Música del Magdalena Grande en el Siglo XIX (Eulalio Meléndez), publicado en el año 2000.
- Raúl Ospino Rangel: Historia Musical del Magdalena, publicado en el año 2005.
- Raúl Ospino Rangel: Compositores del Magdalena, publicado en el año 2010.
- Julio Oñate Martínez: El ABC, del Vallenato, publicado en el año 2003.