sábado, 20 de abril de 2019

LA PRIMERA
FARMACIA DE SANTA MARTA.
Alejandro Reverend.
y su farmacia.

LLEGADA DEL MÉDICO FRANCÉS A SANTA MARTA: Alejandro Próspero Revérend, llegó a Santa Marta el 24 de julio del año 1824, estableciendo una botica en la casa Nº 11, de la Calle de la Cárcel (hoy calle 14 con carrera 4 esquina), diagonal al antiguo Mercado Público (hoy San Andresito). Desde esa botica el médico francés prescribía medicamentos a los pobladores, preparaba pócimas y brebajes, utilizando libros de recetas. Posteriormente en el año 1825, el General venezolano Mariano Montilla, Comandante Militar de la Provincia de Santa Marta, lo nombra médico de la guarnición militar de esta ciudad, miembro de la Junta de Sanidad y Director del Hospital San Juan de Dios, en su reapertura.
Casa Esquina
Actual calle 14, con K 4.
Allì fue la botica de Prospero Reverend. 
Ese sector lo llamaban tambièn "El Callejòn de la Catedral".

LA BOTICA DE PRÓSPERO REVEREND Y SIMÓN BOLÍVAR: Alejandro Próspero Reverend, fue el encargado de atender la enfermedad del Libertador Simón Bolívar desde su llegada a Santa Marta, en diciembre primero del año 1830. Esos medicamentos que el médico francés suministraba al Libertador, eran preparados por su ayudante el boticario Augusto Thomassin, graduado en farmacia.
Augusto Thomassin: El boticario Augusto Thomassin, facilitaba fármacos y goma arábica (extraída de la acacia), para los males de Simón Bolívar. En un recipiente de cobre elaboraba los jarabes instantáneos, importados directamente de Francia y contramarcado con el distintivo de fábrica, llevando el nombre de Thomassin. 
Botica Guido.
Calle 13 esquina, diagonal Iglesia San Francisco.

PRIMERA FARMACIA DE SANTA MARTA: Emilio J. Bermúdez, en su libro titulado Escritos de un Peregrino del Periodismo y de la Historia, publicado en el año 1986, sobre la farmacia de Alejandro Reverend, manifiesta lo siguiente: 
- “El Doctor Reverend puso al servicio del Padre de la Patria su farmacia, única que existía en Santa Marta por aquellos tiempos de 1830”.
  
Botica Infante, en la "Calle de la Càrcel".
Calle 14 con K 6 esquina.

DON JOSÉ MARÍA INFANTE, COMPRA LA FARMACIA REVEREND: Esa farmacia la más antigua de Santa Marta, propiedad de Alejandro Reverend, la compró primeramente, el boticario de Reverend, y este la vendiò a José María Infante, tronco de una distinguida familia samaria. Josè Marìa Infante, traspasó en línea sucesoral a su primo Pedro Antonio Infante Ustáriz, la que se llamó desde entonces, "Botica Infante". 
Pedro Antonio Infante Ustáriz, la vendió años después a Ernesto S. Zagarra Urigay. A la muerte de Ernesto Zagarra Urigay,  quedó en poder de Elvira Campo Cabas de Zagarra, quien la administraba con su hijo Andrés Zagarra Campo. Para terminar la "Botica Infante", en poder de los herederos Zagarra Campo.
Julián Infante: Pariente de Don José María Infante, estuvo presente en el momento de la muerte de Simón Bolívar en la Quinta San Pedro Alejandrino.
  
Año 1980.

MÉDICO PEDRO ANTONIO INFANTE USTÁRIZ: Pedro A. Infante Ustáriz, había nacido en Estados Unidos el 6 de diciembre del año 1859, casado en Santa Marta en 1884 con la dama Antonia Bermúdez con la que tuvo varios hijos ente ellos Rafael E. Infante Bermúdez. Gozó Pedro A. Infante Ustáriz, del afecto de la sociedad samaria, ya que en su residencia sirvió de anfitrión para la creación y elección de Junta Directiva, del Centro Social (hoy Club Santa Marta), en el año 1913, donde fue elegido vocal del mencionado club. En el año 1913, se presentó una epidemia en Santa Marta, que de acuerdo a diagnóstico de los médicos norteamericanos de la United Fruit Company, no significaba nada. Pero para el médico samario Pedro A. Infante Ustáriz, si estaba pasando algo y grave, se trataba de una neumonía infecciosa, al parecer la peste bubónica.
Rafael E. Infante Bermúdez: Hijo del médico samario Pedro A. Infante Ustáriz con la dama Antonia Bermúdez. Al desaparecer el mercado público de la Plaza San Francisco, se escogió el terreno de Rafael E. Infante, para la construcción de una plaza de mercado, con el nombre de Mercado Público La Coquera, el cual fue inaugurado en el año 1956.
Eloísa Infante Magri y la Botica Infante: Se casó Otilia Magri Simmonds, en el año 1915, con Rafael E. Infante, hijo del médico Pedro Antonio Infante Ustáriz, de cuyo hogar nació Eloísa Infante Magri. La noble Eloísa Infante Magri, nietas de Pedro Antonio Infante Ustáriz, tomaba medicinas de la Botica Infante y las regalaba a los enfermos de Santa Marta.
Farmacia Reverend.
Quinta San Pedro Alejandrino.

MATRIMONIO DE ERNESTO ZAGARRA URIGAY, CON ELVIRA CAMPO CABAS: El farmaceuta Ernesto S. Zagarra Urigay, estaba casado con Elvira Campo Cabas, de cuya unión nació Elvira Cecilia Zagarra Campo y Andrés Zagarra Campo.
Ernesto Zagarra Urigay: Era Ernesto S. Zagarra Urigay, un farmaceuta práctico de la Botica Infante, donde trabajaba con Pedro Antonio Infante Ustáriz.  Fue este médico samario quien le enseñó el arte de la farmacopea.
Elvira Campo Cabas de Zagarra: A la benévola Doña Elvira Campo Cabas, esposa de Ernesto Zagarra Urigay, Dios la envío al mundo un 25 de enero del año 1890.
Elvira Zagarra Campo: Elvira Cecilia Zagarra Campo, se casó con Alfredo Eliseo Díazgranados de la Hoz, tuvieron su primer hijo en el año 1956.
Cierre de la Botica Infante: Desde la década de 1960, se cerraron las puertas de la Botica Infante al público samario, farmacia regentada por la familia Zagarra Campo.
Recuperación de la Botica Infante: Jaime Villareal Torres, historiador samario, en el año 1980, hace una crónica en el periódico El Informador, sobre la recuperación de la Botica Infante e, informa de un inventario que se encuentra en la Quinta San Pedro Alejandrino.  Un momento crítico para la Quinta San Pedro Alejandrino, se presentó en el año 1989, cuando fue sacada la Farmacia Reverend por sus legítimos  propietarios, la familia Zagarra Campo, al no lograrse un acuerdo con el Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura). Por fortuna se llegó a un acuerdo y hoy se encuentra en el histórico lugar la pequeña farmacia que utilizó el diligente y abnegado farmaceuta francés, conservando los frascos que contenían las medicinas utilizadas en ese entonces y otros implementos de la farmacopea.
Libro de medicina.
Con la firma de Reverend.

Sobre la farmacia de la familia Zagarra Campo, comenta el escritor Jesús Vélez Cuello, en su libro publicado en el año 1999 y titulado, Locos y Personajes de Santa Marta:
- En la década de los 50, la gente del barrio Pescaito y Manzanares nombraba mucho a la Farmacia de Doña Elvira, ubicada en la Calle de la Cárcel. Dios siempre magnánimo, la envío al mundo un 25 de enero de 1890”.
“Decían que “Doña Elvira” era muy buena, que cuando llegaban las madres pobres, con sus críos enfermos, eran atendidos y recetados con fórmula que ella misma preparaba. Si acaso no había dinero para pagar, ella les respondía que no importaba; “cuando tengas, vienes y me pagas”, luego las anotaba en un viejo cuaderno arrugado por el uso del fío”.
“Doña Elvira Campo se casó con el farmaceuta Ernesto S. Zagarra Urigay, que trabajaba con el señor Infante, él le enseñó el arte de la farmacopea. Tuvo sus hijos, entre ellos, Elvira Zagarra Campo, que hoy la recuerdan con amor y orgullo porque cumplió en sus 84 años de existencia una gran labor social humanitaria, sin bombos, ni platillos, todo de corazón”.
“Conocí por dentro la farmacia de Doña Elvira de Zagarra, por primera vez, un diciembre de 1963. Ya tenía el local un aspecto de antigüedad, sus armarios de madera tallada, color blanco, repleto de botellones de porcelana blanca, con los nombres de los remedios, el mostrador de madera también con sobretapa de vidrio, más al fondo el laboratorio lleno de cubetas, botellones blancos y los morteros”.
“Esa farmacia la trajo a Santa Marta el médico francés Alejandro Reverend y Don Ernesto Zagarra. Ese día de diciembre de 1963, también conocí a Doña Elvira de Zagarra por primera vez. Estaba atendiendo a tres mujeres de Pescaito que le llevaron sus hijos enfermos de colerín. No tanto me impresionaron los objetos antiguos, ni el caso de las mujeres. Sentí un impacto al contemplarla de piel blanca, delgada, ya entrada en años”.
“En sus ojos, de un brillo acentuado, había una expresión de ternura inmensa, cuando estaba mirando los niños enfermos. Antes no había observado una mirada así, de caridad, de amor, de ternura, una apacible paz, como sólo pueden estar los que cumplen una misión trascendental, como la cumplió ella, por eso aún, los samarios la recuerdan con inmenso cariño”.
Jaime Villareal Torres y Jorge Díazgranados Villareal, comentan es su libro Sucesos del Magdalena en el Siglo XX, publicado en el año 1989:
- “Cuando el Libertador llega a Santa Marta, enfermo y casi agónico, recibe las atenciones de un facultativo, Alejandro Reverend, quien suministra tratamiento médico adecuado al enfermo, mediante medicamentos preparados por el boticario Augusto Thomassin en la botica de "Calle de la Cárcel" No. 11. Ese botica trasciende al siglo XX con el nombre de Farmacia Infante, atendida por los boticarios Pedro A. Infante y Ernesto Zagarra Urigay”.

FUENTES DE CONSULTA.

Amparo Ramírez Tamayo: Historia de la Medicina en Santa Marta; publicado en el año 2004.
Jaime Villareal Torres y Jorge Díazgranados Villareal: Sucesos del Magdalena en el Siglo XX, publicado en el año 1989.
Jesús Vélez Cuello: Locos y personajes de Santa Marta, publicado en el año 1999.
Emilio J. Bermúdez: Escritos de un Peregrino del Periodismo y de la Historia, publicado en el año 1986.

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