miércoles, 11 de mayo de 2022

ENCANTO
LA MALENA EN CANTAGALLAR.
Pintura.
Alusión al sistema cenagoso de Cantagallar.

PUERTOS DE LA CIÉNAGA DE CANTAGALLAR: Hay siete puertos para penetrar a la ciénaga de Cantagallar, cuyo verdadero nombre es “Ciénaga Vieja”, pero popularmente reconocida como “El Cañito”. Esos puertos son los siguientes:
- Puerto El Mondongo, camino real para llegar a la población de Mico y Cerro San Antonio. Nombre del puerto en honor a la abundancia de árboles de mondonguito en el lugar.
- Puerto Los Callejones, bordeando la finca La Islita, actualmente última carrera del pueblo. En ese puerto siempre Manuelito Gómez hacía las casimbas veraneras.
- Puerto La Cruz, por aquí quedaba el antiguo cementerio, actualmente por donde termina la carrera del puesto de salud. Le decían La Cruz, por lo del cementerio, además en ese callejón una cruz se formaba con el puerto de Los Callejones.
- Puerto La Popa, es la calle reconocida como la de los Calvo, que muere en Ciénaga Vieja.
- Puerto El Cañito, puerto principal de la ciénaga, ósea la calle del cementerio que termina en la antigua casa de la finada Teresita Ospino y una parcelita del  finado Blas Calvo. Una frondosa bonga de más de 100 años adornaba la entrada a El Cañito, murió en el año 2017, cuando se cayó de vieja.
- Puerto La Sanaguare, al final de la calle de la iglesia, actualmente queda por ahí la casa de Doris González Romo. Sanaguare nombre de un árbol que se adapta a terrenos pantanosos. Salió “Echandía” Crespo a bañarse al puerto La Sanaguare, con tan mala suerte que en el momento del baño le dio uno de sus frecuentes ataques, cayendo de inmediato de bruces sobre el agua y ahogándose en el acto.
- Puerto Los Jobitos,  queda al final de la otra calle de la iglesia, buscando la casa del matrimonio entre Joaquín Varela y Hermelinda Pertúz, nombre de este sitio por la abundancia de jobos en el mencionado sitio y arbol que pruce una fruta comestible. Por este puerto legendario se llegaba a Caño Ciego y a La Cieneguita de los Chiqueros, y cuando había inundaciones que no se podía transitar vía camino real para ir y regresar a El Piñón, las canoas allí arribaban. Precisamente este puerto quedada muy cercano el famoso sitio conocido como La Malena, donde había un encanto natural.
Nacimiento.
Caño Ciego en Ciénaga de Cantagallar.

UBICACIÓN DE LA MALENA EN CANTAGALLAR: En la Costa Atlántica es común el nombre de La Malena, asignado a lagunas, jagüeyes, pozos, manantiales, humedales o lloraderos de agua. Definen a La Malena como pequeñas pozetas estancadas y que se mantienen a lo largo del tiempo, por ser escurrideros del suelo. Cantagallar, corregimiento de El Piñón, Magdalena, tuvo una Malena, ubicada entre los dos callejones que existen para llegar al Caño Ciego: Callejón por la vía del barrio Los Pacheco, y el otro callejón que se inicia por la casa actual de Joaquín Varela, antiguo puerto Los Jobitos. Concretamente, La Malena cantagallera, estaba ubicada detrás del patio de la casa de Joaquín Varela. Por eso era que Eduardo Sarmiento personaje de pactos con el diablo, que siempre tenía encontrones con Joaquín Varela, vociferaba alucinaciones borracho:
- “Lo matés, matés al tigre de La Malena.
La Popa.

ENCANTO LA MALENA: En tiempos de verano la ciénaga se secaba, entonces los pobladores cantagalleros acudían al sitio de La Malena a buscar agua para los quehaceres domésticos, y las lavanderas con sus poncheras en la cabeza llenas de ropa se sentaban allí a manduquiar con jabón los trapos. La Malena era un encanto natural porque el agua no se iba en el verano, por el contrario abundaba más, y las mariposas amarillas adornaban el pantano con sus vuelos sobre sus aguas. El Inspector de Policía para evitar desórdenes y para evitar que los animales dañaran el puerto acordó con las familias montar guardia, tarea que realizaba voluntariamente cada cierto tiempo un miembro de cada familia.
El Cañito.
Puerto principal de la Ciénaga Vieja.

DECAIMIENTO DE LA MALENA: Antonio Vizcaíno Palmera, nacido en el año 1930, hijo del matrimonio entre Eusebio Vizcaíno Sierra con Candelaria Palmera Montenegro, cuenta que muy joven le tocó custodiar las aguas de La Malena, sitio agradable porque los habitantes del pueblo acudían a bañarse con las aguas cristalinas del manantial, a recoger agua para sus casas, a ver el vuelo permanente de las mariposas, lo mismo que a distraerse con el manduco de las lavanderas, y gozarse uno que otro burro que reventaba la cabuya del poste de donde estaba amarrado para montar a una burra que estaba “salía”. Todo iba bien relata Antonio Vizcaíno Palmera a sus 92 años de edad, hasta que llegó Gregorio “Gollo” González.
Legendaria bonga de El Cañito.
Se cayó en el 2017.

LA MALENA Y “GOLLO” GONZÁLEZ: Gregorio “Gollo” González, el marido de María de la Cruz, se fue a trabajar a la Zona Bananera, estando en esa región, con un machete le mochó la cabeza a dos personas que habían asesinado a su padre. Después de semejantes crímenes retornó vivir en Cantagallar, pero desde el momento que llegó a su pueblo, no tuvo vida tranquila, porque lo perseguían espantos y brujerías a donde fuera. Fue en esa época, comienzos de la década de 1950, que “Gollo” González se apoderó de la vigilancia de La Malena, decisión absurda porque como arte de magia acabó con el  encanto del pueblo, ya que desde entonces las mariposas no volvieron, el lloradero de agua se fue y La Malena se secaba en el verano como los demás sistemas hídricos que hacían parte del sistema cenagoso de la Ciénaga Vieja de Cantagallar, corregimiento de El Piñón, Magdalena. Debió meterse al evangelio “Gollo” González para que los espantos lo dejaran tranquilo, estando en Fundación, Magdalena, cambio su religión católica por la evangélica, única forma que pudo deshacerse del demonio.

OTROS
PUERTOS CANTAGALLEROS.
Arroyo de Cantagallar.
Bañaba La Malena.

CIENEGUITA DE LOS CHIQUEROS: Antaño llamada también “La Tinaja de los Cantagalleros”. Para la década de 1940, mujeres cantagallaras se rebelaron contra Federico González, por su pretensión de anexar esta pozeta comunitaria a su finca cercana al Caño Ciego.
Ciénaga Vieja.

CIÉNAGA TÍO ROSA: Cuando se fueron los indígenas de la región, solo quedó uno, lo llamaban Tío Rosa. De modo que ese sector de la ciénaga de Cantagallar, donde murió el indio, cercano a la antigua finca La Mina, lo bautizaron como Ciénaga Tío Rosa.
La Sanaguare.
En creciente.

CAÑO RABÓN: Cuando se aproximaba Matilde Barros Pallares al Caño Rabón, cerquita de la Ciénaga de Cantagallar, llevando una vasija en la cabeza con el fin de arriar agua, se alegró porque a lejos divisó una hicotea bien grande. La mujer se agachó a cogerla, cuál sería su sorpresa que al levantarla solo encontró el cascaron, porque el Carricarri se la había comido. Fue cuando Matilde exclamó:
- ¡Ay concha!
Desde entonces este dicho popular ha quedado en la memoria de los cantagalleros.
La Sanaguare.
En verano.

LA “ISLA JUANA POLO”: Sitio ecológico de interés, ubicado en la finca "La Islita", al lado de la Ciénaga de Cantagallar. Pequeño islote que servía de refugio a los cantagalleros durante las guerras civiles del siglo XIX y siglo XX. Allí también se refugiaban los reacios a prestar el servicio militar. “Juana Polo”, en compañía de su esposo, en vista del estado baldío del islote, terminó adquiriéndolo para cosechar productos de Pancoger. Hoy día todos los cantagalleros, llaman al hermoso paisaje, la “Isla de Juana Polo”.

domingo, 8 de mayo de 2022

LOS  MÚSICOS
DEL CAMELLÓN DE SANTA MARTA.
Músicos en el Camellón.

SITIOS DE MÚSICA EN LA VIEJA SANTA MARTA: El Camellón, en pleno Centro Histórico, siempre ha sido el corazón de Santa Marta, sitio turístico, de esparcimiento, de gozo, de relajamiento y diversión de los samarios, con un ingrediente: sitio de rebusque de los músicos nativos y foráneos. Entre estos sitios de rebusque de los músicos se encontraban en la Santa Marta de los años cincuenta, sesenta, setenta, ochenta y noventa, los siguientes:
- Viña del Mar.
- La Fuente Azul.
- El Tuche.
- La Braza.
- La Pared.
- La Chilizz.
PRIMEROS MÚSICOS EN EL CAMELLÓN DE SANTA MARTA: Fueron estos sitios en donde los músicos se inspiraban en hermosas canciones como las inspiradas por Juancho Polo Valencia en la Viña del Mar, y el guajiro Carlos Huertas, que en La Fuente Azul le nació un grande éxito como “El Cantor de Fonseca”. Hernán Adolfo Del Portillo Vega, cantante y compositor tenerifano, sobre estos sitios de rebusques musicales cercanos al Camellón de Santa Marta manifiesta lo siguiente:
- “Lugares de la ciudad como la Viña del Mar, La Fuente Azul y El Tuche, extintos sitios bohémicos que vieron nacer la vida juglaresca amenizada con las agrupaciones de Juan Villa, José Pacheco, "Chemora" Pablo Ávila, Federico Mosquera, Carlos Torres, Rogelio Charris, Adalberto “Caracol” Estrada, Roberto Meza, Carmelo Gutiérrez, Leonardo Martínez, Donaldo Venera, Jorge Piña, César Hinojosa, entre otros.
OTROS MÚSICOS EN EL CAMELLÓN SAMARIO: El “Mano Rápida” del acordeón Óscar Arévalo, acompañante permanente de Los Hermanos Villegas, al igual del acordeón del veterano Lalo Morales. La dinastía de los Rada que provenientes de El Difícil, Magdalena, se radicaron en Santa Marta. El acordeonero del barrio Bastidas Jader Pérez, que amenizaba parranda con la agrupación de Toño Noriega Calvo llamada Estudiantes del Folclor. El pianista Pedro Conde que no dejaba de amenizar todos los sábados la esquina del Edificio de la Beneficencia, como músico de planta del sorteo de la Lotería del Libertador. Toda esa gama de músicos hacían presentaciones en los radioteatros de la Voz de Santa Marta y Radio Magdalena.
Los 3 hermanos:
Alejandro, José y Luis Campo Gómez.
Esperando clientela en el Camellón.

LOS HERMANOS QUE TOCABAN EN EL CAMELLÓN DE SANTA MARTA: A mediados de la década de 1940 surgió en Santa Marta una agrupación de primos y de hermanos que frecuentaba permanentemente el Camellón de Santa Marta, sobre todo los fines de semana, lo llamaban Cantina y sus Muchachos. “El Negro Cantina”, era Oswaldo Alarcón Gómez, músico samario que para esa época conformó un conjunto o banda musical de nombre Cantina y sus Muchachos, en donde hacían partes sus parientes, los hermanos Campo Gómez:
- Alejandro Campo Gómez.
- José Francisco Campo Gómez.
- Luis Campo Gómez, "Cara e Chacara".
Los Hermanos Agudelo: Caracterizado este conjunto de hermanos por ser polifacéticos, ya que Gilbert Agudelo Freyle con su acordeón interpretaba aires vallenato, tropical y de salsa. Su conjunto primeramente se llamó Los Intelectuales del Ritmo, luego fue bautizado Los Hermanos Agudelo.
Los Hermanos Ávila: Al mando del acordeonero Pablo Ávila Cervantes, quien con sus hermanos dio un ejemplo musical a la nuevas generaciones de la familia. De esos retoños hoy hay bajista, acordeoneros sobretodo buenos percusionistas entre los que están José Antonio "Cocho" Ávila, Ariel Ávila, Adán Ávila,  Carlos “Tite” Ávila, Adalberto Ávila, Pablito Ávila Mendoza, Emiro Ávila.
Los Hermanos Vega: Primero los dirigió su padre Manuel Antonio Vega Cervantes, manager y director cuando el conjunto se llamaba Los Campesinos del Magdalena. Después la agrupación llamada Los Hermanos Vega, quedó bajo la dirección de los hermanos Ricardo y Adiel Vega Pérez. Adiel Vega tiene el honor de ser el primer acordeonero en representar al Magdalena con lujo de competencia, ya que fue coronado Rey Infantil del Festival Vallenato en el año 1971.
Los Hermanos Molina: Destacada agrupación de la época orientada por el acordeón de Libardo Molina, quien se consolidó en las grabaciones con el canto del tenerifano Miguel Dedde.
Los Hermanos Cabello: Guiados por el trombonista "Yayo" Cabello y el acordeonero Jorge Cabello. Su repertorio lo fusionaban con música vallenata, tropical y papayera.
Los Hermanos Arias: El primero de la estirpe fue el acordeonero Álvaro Arias Mendoza, más tarde sus hermano Jaime y Wilmer Arias desarrolla una nota vallenata que enamoró a los parranderos de esos tiempos. También surgieron "Coqui" Arias, con la caja y el acordeón y su otro hermano “Joselito” Arias Mendoza.
Los Hermanos Venera: Orientados por Hernán Venera y por el compositor y acordeonero Donaldo Venera. Llegaron a Santa Marta procedentes de Plato, Magdalena, en el año 1980. La mejor carta de presentación fue su talento y ser los hijos de Miguel Venera autor del batatazo musical "Cariñito del Cesar". Esta hermandad hoy es toda una dinastía del folclor pues se ha prolongado en sobrinos y nietos como los Martínez Venera y Venera Herrera.
Los Hermanos Villegas: Dirigidos por los cantautores Martin y Manuel Villegas, que siempre se hicieron acompañar por buenos acordeoneros de la región.
Los Hermanos Navarro: Desde la década de los ochenta estos hermanos se rebuscaban en el Camellón.
Los Hermanos de la Hoz: Sobresalieron en este conjunto del barrio Olivo, los hermanos Germán e Higinio de la Hoz Rangel. Germán reconocido compositor de muchas grabaciones e Higinio de la Hoz que desde los 5 años participó en el Festival Vallenato como cajero del conjunto Los Hermanos Arias.
SOBRESALIENTES CANTANTES EN EL CAMELLÓN SAMARIO: No solo se destacaron en el Camellón de Santa Marta los acordeoneros, también dejaron huellas guacharaqueros, cajeros, timbaleros, guitarristas, bajistas, coristas y cantantes. De ese escenario sobresalieron cantantes como Domingo Polo, Over Arrieta, Remberto Lara, los hermanos Martin y Manuel Villegas, Aníbal Mendinueta, Hernán Adolfo Del Portillo, Eliseo David Martínez Beleño y el primer “Diomedito” que tuvo Santa Marta, el fallecido a temprana edad Raúl Palacios. Otros cantantes que salieron de ese popular sector fueron el samario "Pitufo" Varela y Carlos Narvaez, nativo de Algarrobo, Magdalena, de igual manera el samario Alcy Viloria Bermúdez, quien junto con el acordeón de "Coqui Arias", formó la agrupación Los Elegidos del Vallenato. En el conjunto de Los Hermanos Navarro había un corista que le decían “Cochito”.
Luís Mejía: Cantante de baladas y rancheras samario, que apareció en la escena musical en la década de 1970, acompañado a diferentes orquestas, tríos, conjuntos y mariachis. De igual manera Luis Mejía, uno de los tantos músicos de La Fuente Azul y de La Braza. Todavía Luis Mejía, en pleno siglo XXI, vive del rebusque musical, ahora como voz principal del Trío Sensación, colocando sobre la calle 22, entre carrera cuarta y quinta de la ciudad (Sector de los Serenateros), un punto donde oferta serenatas con tríos y mariachis.

DEL 
CAMELLÓN A EL RODADERO.
Alcy Viloria Bermúdez.

DECAIMIENTO DEL CAMELLÓN: Balneario El Rodadero se disparó como sitio de interés turístico con una clientela de mayores recursos que le pagaban a los músicos 200 pesos por canción y 2 mil 500 pesos por hora. Eso sucedió al entrar la década de 1980, de modo que los músicos se fueron alejando del Camellón de Santa Marta y penetraron a la bonanza turística de El Rodadero. De otra parte en Santa Marta los sitios musicales tradicionales que hicieron historia se fueron cerrando quedando tan solo hasta la primera década del 2000, La Chilizz, ubicada en frente del Camellón.
MÚSICOS EN EL RODADERO: Los primeros que visionan a El Rodadero como plaza de mejores ingresos fueron Juan Villa, Pablo Ávila Cervantes y Adalberto “Caracol” Estrada, con parrandas organizadas a orillas del mar o bajo la sombra de frondosos trupillos, ya no muy comunes. De acuerdo a las estadísticas de la asociación de músicos son más de 100 familias que viven de esta actividad, labor noble, digna, alegre y bonita. El cantante Eliseo David Martínez Beleño, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Música (SINTRAMUSICA), y presidente de la Asociación de Músicos de Santa Marta (ASODMUSA), sobre la penetración de los músicos al balneario de El Rodadero, manifiesta lo siguiente:
- “En este lugar entraron más trabajadores al humilde transcurrir de cantos e instrumentos: los Venera, los Martínez, los Gutiérrez, los Moreno, los Charris, los Bornachera, los Argote, los González, los Ávila, los Piña, y junto a ellos: Angarita, Medina, Arévalo, Bermúdez, Torrijo, Arias, Ramírez. Después llegaron dos reconocidos de los Corraleros del Majagual, el destacado corista Gabriel Chamorro y el cajero Carmelo Barraza.
Juan Manuel García Henao, también aporta conocimientos sobre esta cultura musical en El Rodadero:
- “También fueron pioneros de esta gesta cultural, Pedro Gutiérrez el popular "Pello Caja", y Carlos García Henao.
Mario Martínez.

Mario Martínez: Emerge del emporio folclórico de El Rodadero, de ese numeroso grupo de artistas que lucha a diario por conseguir el sustento para sus familias. Allí, entre la arena y el mar, Mario Martínez cautivó con su carisma a propios y a extraños, tanto que su voz se ha escuchado en diferente rincones de Colombia, incluso traspasó fronteras al llegar al hermano país del Ecuador. Para la Asociación de Músicos de Santa Marta (ASODMUSA), es un orgullo tener a uno de sus agremiados en las mieles del éxito.
Hernán Del Portillo.

Hernán Del Portillo: Desde niño se le vio cantando en las esquinas de su natal Tenerife. En el año 1975 se radicó en Santa Marta donde ha sido voz líder de diferentes agrupaciones con las que ha actuado en casetas, cubes, discotecas y fiestas familiares. Como compositor ha participado en diferentes festivales. 
Eliseo David Martínez.

Eliseo David Martínez Beleño: Presidente de la Asociación de Músicos de Santa Marta y El Rodadero (ASODMUSA), cantante por muchos años de los Hermanos Venera, primer conjunto organizado que tuvo El Rodadero. Tenían estructura e idoneidad musical lo que les permitió manejar una numerosa clientela.
FESTIVAL DE ACORDEONEROS EN EL RODADERO: Eliseo Martínez Beleño, es el Presidente de la Asociación de Músicos de Santa Marta, asociación que agrupa a los conjuntos vallenatos que tocan en las playas de El Rodadero; músicos que laboran de día y de noche en la arena, en los árboles de coco, dentro del mar, y algunos hoteles y restaurantes permiten a sus turistas, llevar el show musical hasta las instalaciones de hospedaje. En julio del año 1998, se realizó el Primer Festival de Acordeoneros de El Rodadero, evento que reunió a más de 18 grupos vallenatos que desarrollan actividad en las playas del balneario, y que día a día engrandecen el folclor vallenato a través de su trabajo. Entre los parámetros que exigen los jurados del concurso es que cada competidor interprete 3 canciones que no pasen de 15 minutos y utilicen los instrumentos con los cuales laboran diariamente como son la caja, la guacharaca y el acordeón, y no se puede adicionar otro instrumento. En el festival se ofreció un reconocimiento a los maestros Francisco Pacho Rada, Abel Antonio Villa, Alberto Rada Ospino y Alberto Beto Villa, juglares que de una u otra forma han colaborado en la realización de este certamen. Los jurados del certamen fueron Carmelo Gutiérrez, Manuel Rada Oviedo, Alirio Sánchez, acompañados por la acordeonera Maribel Cortina, y el periodista de la ciudad Agustín Iguaran. El periodista William Fierro Marriaga, fue el presidente ejecutivo, de ese primer festival en las playas de El Rodadero.

FUENTES DE CONSULTA.

Hernán Adolfo Del Portillo Vega: El camello del vallenato; crónica publicada en su página de Facebook el 20 de abril del año 2020.
Hernán Adolfo Del Portillo Vega: En el vallenato los hermanos tal son solo un recuerdo; crónica publicada en su página de Facebook el 26 de abril del año 2020.
Otros testimonios: Juan Manuel García Henao, Ángel Isaac Venera Chamorro, Eliseo David Martínez Beleño.

miércoles, 4 de mayo de 2022

ACORDEÓN
DE CARMELO  GUTIÉRREZ.
Carmelo José 
Gutiérrez Ledesma.

CARMELO GUTIÉRREZ EN SANTA MARTA: Carmelo José Gutiérrez Ledesma nació en Barranquilla el 21 de abril del año 1945, pero desde la década de 1960 se estableció en Santa Marta rebuscándose con su acordeón en el Camellón de la ciudad, precisamente aquí murió el 4 de marzo del año 2023. Fue así como se dio a conocer por las playas de la bahía más hermosas del mundo destacándose además como cajero, guacharaquero, timbalero, compositor, cantante, y ya en su madurez artística como profesor de música, sobresaliendo entre sus alumnos el exgobernador del Magdalena, Luis Miguel “El Mello” Cotes, a quien enseñó a tocar acordeón.
Año 1973.
Con el Super Combo.

AGRUPACIONES MUSICALES DE CARMELO GUTIÉRREZ: En el año 1973 con el Súper Combo Costeño, cantando Jaime Rúa, graba Carmelo Gutiérrez un sencillo con contenido de dos canciones, tituladas “Guayepo” y ”Sancocho de Gallo”. En el año 1974 con una agrupación llamada Carmelo Gutiérrez y sus Cienagueros, nuevamente graba un sencillo de dos canciones, sobresaliendo  “La Cheverona”. Con la etiqueta Carmelo Gutiérrez y su Conjunto, graba en Discos Tropical en el año 1976 el álbum “Fantasías del Carnaval”. Ahí le siguieron grabaciones con Manuel Álvarez, con la Samaria compositora Candelaria Bravo de Correa; y con  Los Dangers de Colombia, en donde aparece un tema del cienaguero  Silvio Modesto Echeverría Rodríguez, titulado “La Guitarra y el Acordeón”. Este conjunto Los Dangers de Colombia siempre requería los servicios musicales de Carmelo Gutiérrez para algunas de sus presentaciones.
Año 1974.
Carmelo Gutiérrez y sus Cienagueros.

CARMELO GUTIÉRREZ Y LOS CORALES DEL CARIBE: En el Camellón de Santa Marta se hizo amigo de los hermanos Ávila, músicos residenciados en el barrio María Eugenia, con los cuales organizó la agrupación llamada Los Corales del Caribe, en la cual se encontraban los siguientes integrantes:
Carmelo Gutiérrez: Acordeonero, cantante y compositor.
Pablo Ávila Cervantes: Tocaba con maestría el acordeón.
Adán Ávila: Cajero del conjunto los Corales del Caribe.
Carlos "Tite" Ávila: Tocaba la tumbadora en el conjunto.
Domingo Polo: Cantante cienaguero.
Otros: Percusionistas Adalberto Ávila, Pablito Ávila Mendoza, Emiro Ávila, Ariel Ávila, José Antonio “Cocho” Ávila.  
Año 1975.
Con Los Corales del Caribe.

GRABACIONES CON LOS CORALES DEL CARIBE: Fueron tres grabaciones musicales las de Carmelo Gutiérrez con Los Corales del Caribe. En el año 1975 grabaron un álbum de 12 canciones en donde sobresalió el tema “Pescadores de Mi Tierra”. También con esa agrupación y cantando el mismo acordeonero, Carmelo Gutiérrez llevó al acetato dos canciones. En 1975 Carmelo Gutiérrez y Los Corales del Caribe grabaron en México en compañía del maestro del piano   Ramón Ropaín dos cumbias, tituladas así: “Cumbia de las Fichitas” y “Cumbia del Pegaso”.
Carmelo Gutiérrez.

CARMELO GUTIÉRREZ ANIMADOR DE ESTADEROS SAMARIOS: Del rebusque musical en el Camellón de Santa Marta, salió a finales de la década de 1960 como conjunto de planta de la Viña del Mar, un estadero de mucho renombre en esa época en donde frecuentaban juglares de la música vallenata y orquestas nacionales e internacionales. También su agrupación estuvo por muchos años de conjunto de planta del  estadero La Chiliy, ubicado en frente de la bahía, y en donde sus cantantes estelares eran Domingo Polo y Alcy Viloria Bermúdez.

martes, 3 de mayo de 2022

UN COME MUERTO
EN  SANTA  MARTA.
Años setenta, Anfiteatro o Morgue.
Cementerio San Miguel de Santa Marta.

FAMILIA DE NARCIZO CASTRO: Narciso Castro, fue el esposo en Santa Marta de Olga Cantillo, de cuyo matrimonio nacieron los siguientes hijos:
- Fidel Castro Cantillo.
- Víctor Castro Cantillo.
- Amanda Castro Cantillo.
Residencia de Narcizo Castro: Con residencia por la parte de atrás del Liceo Celedón, en una antigua casa de tabla. Sus hijos actualmente residen en el barrio Los Almendros. Narcizo, con el tiempo sufrió de una enfermedad que al final de su existencia todo su cuerpo se le llenó de verrugas o chibolos. El samario Walbert del Rio sobre la residencia de Narcizo Castro, en el portal virtual Así Era Santa Marta, cuenta lo siguiente:
- “Ahí va, hacíamos referencia al señor Narcizo quien bajaba la carrera 7 desde el célebre colegio Hugo J. Bermúdez hasta la calle 22. Nunca supimos de donde venía en realidad, solo lo veíamos venir.
Años setenta, antiguo anfiteatro.
Cementerio San Miguel.

“COME MUERTO”: Narcizo era reconocido en toda la ciudad como “Come Muerto” y “Gallinacito”. Era un hombre color trigueño, baja estatura, cara llena de verrugas, de andar lento y como un poco manco. Usaba camisas de cuadros, sombrero y chancletas, porque nunca se puso zapatos; además manejaba una carroza a la que también le decían “Come Muerto”. Sobre este particular cuenta Walbert del Rio:
- “Observamos a un señor trigueño, aindiado, de baja estatura, con sombrero, un radio y un machete al cinto con su respetiva funda, una mochila de esas que siempre han usado nuestros ancestros zoneros, de fique, que si metes un kilométrico se te sale. De andar lento, un poco manco tal vez.
Cementerio.
San Miguel de Santa Marta.

LAS NECROPSIAS DE NARCISO CASTRO: Fue Narciso Castro, uno de los primero tanatólogos empíricos que tuvo Santa Marta, se desempeñaba como Secretario de Medicina Legal, pero suplía al Médico Legista, realizando la mayoría de autopsias en el anfiteatro del Cementerio San Miguel, en compañía de un personaje llamado Chafara. Narciso Castro, quien tenía sus propios instrumentos, tiraba el muerto sobre la mesa de concreto o piedra y le abría el cráneo con una cegueta o serrucho especial, cuyo ruido (rucu, rucu, rucu, rucu) se escuchaba más allá del pequeño cuarto que hacía las veces de anfiteatro. Era un verdadero artista para diseccionar los cadáveres, que con tantos años sobre el oficio, hacia las necropsias sin guante, sin tapabocas y sin nada, hasta el punto de comer y beber encima de los muertos podridos y descuartizados. Así relata Walbert del Rio en una crónica titulada “Crónica de los 70 en Santa Marta”:
- “Narcizo era el encargado en ese entonces de realizar las autopsias a los cadáveres que se encontraban en el “Anfiteatro” el cual estaba ubicado en la calle 22 con carrera 7, en una esquina de la parte trasera del Cementerio San Miguel, claro que de anfiteatro no tenía nada, más bien era el tremendo nombre, para la cosa tan pequeña que era, pues sus instalaciones solo eran una habitación de cuatro paredes, con una mesa de concreto en el centro, con baldosín blanco pequeño, y en el cual era puesto el cuerpo desconocido o NN, o el alma en pena buscando quien lo reconociera para tener un entierro digno, para llegar al cielo, pues de no ser reconocido, entraba en acción Narciso, y lo enterraba unos 6 metros del anfiteatro en una fosa común, es de aclarar que en ocasiones habían muchos cadáveres, llegando tal vez a 4 o 5 y los cuales como solo había una mesa, eran esparcidos en el suelo. Regada la “bola” que había muertos en el anfiteatro, la gente acudía a ver si conocían al occiso.
En las noches en vista que el sitio carecía de energía eléctrica, alguna alma caritativa compraba una vela y la colocaba al lado de la cabeza del difunto en el mesón, y la gente la cogía le alumbraba la cara al muerto con el fin de saber si lo conocía, la escena era un poco tenebrosa pero ya la gente estaba acostumbrada a hacerlo. Se decía que Narciso, a veces lo cogía la hora del almuerzo y delante del muerto y con las manos sucias de sangre se comía el almuerzo o tomaba agua.

FUENTES DE CONSULTA.

Walbert del Rio: Crónica de los 70 en Santa Marta; publicada en el grupo Facebook Así Era Santa Marta, en julio del año 2021.
Otros testimonios: Norma Laborde Pardo, Mimio Díaz, grupo  Facebook Así Era Santa Marta.