PRIMERA ACORDEONERAS DEL MAGDALENA: Desde mediados de siglo XIX, la mujer del Magdalena, se interesó por el toque del acordeón, siendo pioneras en este arte las siguientes:
- Candelaria Támara Isaza, de Bálsamo Magdalena.
- Ana Santiaga Pasos Batista, de Plato Magdalena, hija del afamado acordeonero plateño Eusebio Pasos Castro, nacido en el año 1838.
- Mamerta Hernández Buelvas, de Plato Magdalena, nacida en el año 1872 y fallecida en 1971.
- María Quiñones, de Nueva Granada Magdalena, tocaba acordeón en Nueva Granada Magdalena, en la década de 1930.
- Felipa Marína Pasos Molina, fallecida en 1996, hija de Ángel Custodio Pasos Batista y sobrina de la acordeonera Ana Santiaga Pasos Batista.
Sin registros discográficos: Desafortunadamente estas primeras acordeoneras no dejaron registros discográficos. Primero, por la época de su protagonismo musical que aún estaba en pañales las casas disqueras; segundo, porque entonces se consideraba al acordeón un instrumento para hombres. La que si tuvo suerte y protagonismo en las grabaciones fue Rita Fernández Padilla, nacida en Santa Marta, que irrumpió por primera vez como invitada especial al primer Festival Vallenato, realizado en Valledupar en el año 1968.
DOS PRIMEROS CONJUNTOS FEMENINOS DEL VALLENATO: Las plateñas Mamerta, Baldivia y Melchora Hernández Buelvas a finales de siglo XIX conformaron en la finca de su padre Melchor Eloy Hernández Batista, que también era músico, un conjunto integrado así:
- Mamerta Hernández, tocando acordeón y cantando.
- Melchora Hernández, tocando tambor y haciendo los coros.
- Baldivia Hernández, tocando guacharaca.
Las Universitarias: En el año 1963, las estudiantes del colegio La Presentación de Santa Marta conforman un conjunto con la acordeonista, cantante y pianista Rita Fernández Padilla, llamado Las Universitarias.

Teresa del Castillo
Fernández de Castro.
ESCUELA ACORDEONERA EN BÁLSAMO MAGDALENA: En Bálsamo, corregimiento de Concordia Magdalena, los hermanos Manuel, Porfirio y César Támara Bermúdez, nacieron para las composiciones y para el acordeón, enseñados por su señora madre Candelaria Támara Isaza, en las ultimas décadas de siglo XIX. La casa de Candelaria Támara, diestra en el toque del acordeón era frecuentada por músicos como Gilberto Bermúdez Támara, Rafita Camacho Sánchez, Abel Antonio Villa, Pacho Rada Batista, entre muchos.
Candelaria Támara Isaza: En Bálsamo, corregimiento de Concordia Magdalena, residía Candelaria Támara Isaza, tocando acordeón y haciendo versos desde muy joven, instrumento que aprendió por enseñanza que le hiciera su padre de origen bolivarense, a mediados de siglo XIX. Se comprometió Candelaria Támara Isaza, en Bálsamo Magdalena, a finales de siglo XIX, con el comerciante José Eugenio Bermúdez Andrade, proveniente de Cerro San Antonio Magdalena, de cuya unión nacieron tres hijos acordeoneros como ella, que se firmaban con el apellido de la madre por ser hijos naturales. Esos hijos de Candelaria nacieron a finales de siglo XIX, quiere decir que esta mujer es considerada de las primeras en tocar acordeón en Colombia. Fueron ellos:
- Manuel Támara Bermúdez.
- Porfirio Támara Bermúdez.
- César Támara Bermúdez.
De modo que desde finales de siglo XIX, en dicha vivienda, se formaban parrandas y bailes identificados con los siguientes nombres: “El Merengue” y “La Jaranita”.
“El Merengue”: baile al aire libre.
“La Jaranita”: baile de sala.
Támara, familia de músicos: Gilberto Bermúdez Támara, acordeonero nativo de Punta de Piedra Magdalena, sobrino de Candelaria Támara Isaza. Manuel Támara Bermúdez, hijo mayor de la acordeonera Candelaria Támara Isaza, de Bálsamo Magdalena, popularizó a comienzos de siglo XX, con su acordeón esos bailes de su pueblo, fundados por su madre. El acordeonero y compositor Porfirio Támara Bermúdez, otro de los hijos de Candelaria Támara Isaza, murió en la década de 1940. César Augusto Támara Bermúdez, también compositor y acordeonero es el autor del son “La Hija de mi Comadre”, la cual fue grabada por Guillermo Buitrago en el año 1947.
ANA SANTIAGA PASOS BATISTA: Hija del matrimonio de Eusebio Pasos Castro, con María del Carmen Batista. Eusebio Pasos Castro, fue un acordeonero nacido en 1838, que dejó una generación de músicos en toda la región de Plato, entre los que se destaca su hija Ana Felipa Pasos Batista, sobrina línea maternal del maestro Francisco “Pacho” Rada. Ana Felipa Pasos Batista, nació en Plato a fines del siglo XIX, y es reconocida como una de las primeras mujeres en interpretar un acordeón, instrumento que solo tocaba en parrandas de su casa o en la finca de su padre.
Fallecimiento, año 2016.
Alicia Vergara de Infante.
FELIPA MARINA PASOS MOLINA: Hija del acordeonero Ángel Custodio Pasos Batista (1880-1958), hermana del acordeonero Cristobal "Pasito" Pasos Molina, sobrina de la acordeonera Ana Santiaga Pasos Batista, prima de Francisco "Pacho" Rada Batista y casada con el plateño compositor Horacio Salazar de Ávila. Felipa Marina Pasos Molina, quien tocaba acordeón, murió en el corregimiento Pueblito, Los Andes, Magdalena, en el año 1996, lugar donde tuvo un hjo llamado Luis Carlos Salazar Pasos (1934-2020), comerciante que le jalaba al acordeón. Pura dinastía de los Pasos, acordeoneros plateños.
Mamerta Hernández
Nacida en Plato 1872.
MAMERTA HERNÁNDEZ BUELVAS, CON EL PRIMER CONJUNTO FEMENINO: El acordeonero plateño Melchor Eloy Hernández Batista, casado con Nicolasa Buelvas, fue de los primeros en tocar este instrumento en el Departamento del Magdalena, y tuvo dos hijas músicas:
- Mamerta Hernábdez Buelvas, con los apodos de "La Coneja" o "novia del Acordeón".
- Melchora Hernández Buelvas.
Mamerta Hernández Buelvas, como quedó registrada en la voz del pueblo, además de acordeonera, cantaba, componía canciones e improvisaba en las parrandas. Nacida en Plato, Magdalena en el año 1872, tuvo un conjunto musical en el cual hacía parte su hermana Melchora Hernández Buelvas, quien tocaba guacharaca y hacía coros. Fue de los primeros conjuntos femeninos de la historia del vallenato, que alegraba las parrandas en la finca de su padre. Según el folclorista Julio Oñate Martínez, la aparición de Mamerta Hernández Buelvas (1872-1971), se respalda por la existencia de una composición llamada "La Coneja", grabada en 1915, junto a sus hermanas, Baldivia, en la guacharaca, y Melchora, en el tambor. De acuerdo a testimonio del historiador ariguanence Robert Benítez Picalua, una vaca bautizada "La Coneja" del corral de los Hernández se perdió y la encontraron parida en una montaña del extenso terreno, motivo suficiente para que Mamerta Hernández Buelvas se inspirara:
- "La coneja
la coneja esta perdía
me dijo mano Juan
la coneja esta paria
me dijo mano Juan
la coneja esta paría
en el sabanal".
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