sábado, 3 de noviembre de 2018

EL PERRO
DE PUNTA DE PIEDRA MAGDALENA.
EL PERRO DE PUNTA DE PIEDRA MAGDALENA: Paramilitares llegaron en horas de la tarde a la finca alejada del pueblo de Punta de Piedra, hoy conocido como Zapayán y, en ella se encontraba Alejo Pertúz, acompañado de su perro. Los insurgentes no temieron el ladrido constante del perro, ni dieron explicación, solo dispararon a quemarropa varias municiones, dejando al labriego sin vida en el suelo. Al ver a su amo tirado como hijo sin madre, el amigo fiel del hombre, ladró más, era un ladrido de llanto. Llegó la noche y el perro no se separaba del cuerpo sin vida de Alejo Pertúz, cuya descomposición en horas de la mañana del día siguiente, atraía las aves de mortecina. Fue cuando el perro empezó a pelear con los goleros o gallinazos, para que su amigo fallecido no se convirtiera en comida de las aves rapiñas. El ladrido de aviso y lastimero llegó con su eco a fincas más lejanas, causando la atención de un campesino que oyó toda la noche esos gemidos poco frecuentes en la región. Fue ese campesino quien dio aviso a los familiares del muerto, quienes se lo llevaron en “palanca” para el pueblo de Punta de Piedra a darle cristiana sepultura y a realizar el velorio.
El perro descubre al autor del crimen: La casa de la familia Pertúz, fue invadida por la muchedumbre consternada por semejante crimen sin ninguna explicación. Fue cuando un personaje alto, de color blanco y amigo de los dueños de la casa, llegó a dar el pésame. De modo que el perro que acompañó desde la finca hasta el pueblo el cadáver de Alejo Pertúz, al ver la presencia del personaje en la sala de velación, no dejó de ládrale de frente; a tal punto, que tuvo que intervenir uno de los familiares del difunto, para que no lo mordiera. El personaje que hipócritamente fue a dar el pésame, tuvo que irse del velorio porque el perro lo acosaba. La muchedumbre muda comprendió el mensaje y todos se conectaron telepáticamente:
- Ese fue el hombre que mató al labriego Alejo Pertúz.
Ciénaga Zapayán.

OTRO PERRO EN PUNTA DE PIEDRA MAGDALENA: Ocurrió que el pescador de la ciénaga de Zapayán tenía un perro inteligente, que le hacía mandados. En el collar del animal le incrustaba un papelito diciéndole al dueño de la tienda que le mandara una libra de azúcar o, al dueño de la cantina que le mandara una botella de ron. El perro salía corriendo sin distraerse en lugar alguno. Le ladraba al comerciante quien comprendía el mensaje, este le amarraba en el collar la encomienda solicitada y, el perro regresaba con el deber cumplido.
Placitas Magdalena.

PLACITAS MAGDALENA: Placitas es un corregimiento del municipio Pivijay Magdalena. Fue en esta población donde un perro desde el mismo día que sepultaron a su amo, se encaramó en la bóveda del cementerio. No hubo nadie, ni poder de Dios, que pudiera bajarlo de allí. Muchos le llevaron comida y trataron de persuadirlo, pero el perro hacía caso omiso a tales ofrecimientos y; los alimentos dejó de consumirlos desde que falleció el hombre que le dio buen trato. Fue por esta razón que a los dos meses de haberse mudado para el cementerio, murió el perro encaramado en la tumba donde sepultaron a su amo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario